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23 de julio de 2015

COMO CUIDAR TU MENTE


Es probable que estés convencido de que debes cuidar tu cuerpo pero tengo más dudas de que tengas ese convencimiento acerca de cuidar tu mente.

Muchas veces creemos que la mente se cuida sola, que ya está programada para funcionar correctamente sin hacer nada. Y eso es sólo verdad hasta cierto punto. Somos producto de una larga evolución que favoreció unas adaptaciones que nos ayudan a reproducirnos con éxito. Para eso hemos de sobrevivir el tiempo suficiente para aparearnos, reproducirnos y apoyar la supervivencia de nuestros hijos. Y pasado ese período, la evolución no se preocupa mucho más de nosotros. Eso nos da como unos cuarenta años de vida redundante.

Dicho de otro modo, tenemos un cerebro programado para sobrevivir, buscar un cierto bienestar y tratar de reproducirse. Y nos encontramos con una vida, si todo va bien, que puede durar unos 80 años en un entorno con unas demandas bastante más amplias que esa programación genético- instintiva con la que venimos programados de serie. De ahí gran parte de nuestros malestares “psicológicos” y sentimientos de insatisfacción.

La buena noticia es que la evolución también nos ha dotado con una enorme capacidad creativa que nos permite encontrar otros modos de tener esa mente sana que es la base sobre la que se sustenta la felicidad y nuestro bienestar emocional.

Veamos pues algunas maneras de cuidar tu mente:

1. Alimentación equilibrada. El alimento es el combustible del cuerpo y de la mente. Si quieres que tu cuerpo y tu mente funcionen correctamente, dales un buen combustible. Y evita en lo posible el comer por comer.

2. Ejercicio físico. Uno de los efectos más importantes del ejercicio físico es sobre tu bienestar emocional. Para ello se necesita un ejercicio de intensidad moderada practicado de tres a cinco veces por semana. No tendría que  asustarte esa frecuencia porque se ha visto que simplemente caminar durante unos 20 minutos al día, cinco días a la semana, es suficiente para notar efectos beneficiosos en tu estado de ánimo.

3. Evitar hábitos nocivos. El alcohol, tabaco, drogas, abuso de fármacos o exceso de estimulantes son hábitos muy perjudiciales para tu salud física y mental. No puedes tener una mente equilibrada si le vas dando sacudidas con sustancias tóxicas. Si tienes alguno de estos hábitos, plantéatelo e inicia los pasos necesarios para dejarlo.

4. Dormir suficiente. No te prives de horas de sueño continuamente. Dale a tu cuerpo el descanso que necesita. Varios estudios han demostrado que la falta de sueño te vuelve irascible y más propenso al estrés.

5. Relaciones sociales. Vivir en sociedad y relacionarte con los demás, te beneficia de múltiples maneras: mejora tu humor, te protege de la depresión, ayuda a prevenir el Alzheimer, te favorece a la hora de trabajar en grupo, etc.

6. Ampliar el mapa mental. Es un tema del que he hablado en múltiples ocasiones, sólo recordarte que permitir que tu mente se amplíe y sea más flexible te previene incluso del envejecimiento. Y sobre todo del anquilosamiento que muchas veces observas en ciertas personas.

7. Aprender nuevas cosas. Un cerebro que aprende es un cerebro que se mantiene joven. Lee, aprende un idioma, practica un hobbie, viaja, explora nuevos lugares, haz un curso, contacta con gente distinta… las posibilidades de aprendizaje son infinitas. Y puedes utilizar los diferentes niveles de conocimiento para chequear en que fase estás de tu aprendizaje.

8. Reír más. La risa es un potente analgésico, aumenta nuestro sistema inmune y nos llena de endorfinas. Por eso, trata de reír más y mejor.

9. Ir al psicólogo. Tendemos a pensar que ir al psicólogo es para solucionar problemas o por tener más dificultades que la mayoría de la gente. Pero aunque eso sea  a veces cierto, uno de los objetivos principales es cuidar tu mente para que te de ese sustrato que te permita ser más feliz. Los que no van, no tenemos ninguna garantía de que estén mejor de base que los que van. Eso es una idea errónea. Como lo sería pensar que ir a un gimnasio es porque estás peor de forma física que los que no van. Es una manera más de cuidarte y valorarte a ti mismo. No la menosprecies.

10. Eliminar entornos y personas tóxicas. Huye de los ambientes que te restan energía y de las personas que te anulan, te bajan la autoestima o te hacen sentir mal de alguna manera. No siempre es fácil elegir con quien relacionarnos, pero hay que intentarlo. Ten cuidado con las personas que cuando se van te dejan en un estado de bajo ánimo y baja energía.

11. Contacto con la naturaleza. La naturaleza es un bálsamo para nuestra mente y nuestro espíritu. No hace tanto que evolutivamente salimos de la vida en entornos naturales y nuestro cerebro mantiene una especie de añoranza de la naturaleza. Por eso tratamos de reproducir el biotipo en nuestras casas: plantas, animales, etc… Trata de salir a la naturaleza por lo menos una vez por semana. Y a poco que puedas, ten una mascota.

Creo que con estos consejos te he dado ya bastante tarea para revisar en qué punto estás y cuánto quieres mejorar y cuidar tu mente. Tu mente te acompañará el resto de tu vida y es una buena idea que sea tu mejor aliada y amiga y no el enemigo a abatir.


Que sea un lugar en donde descansar y una herramienta útil cuando quieras planificar o crear algo nuevo. Como dice Ronald D. Siegel, la felicidad es posible, pero opcional. Conviértala en tu opción prioritaria.   Como dicen los maestros budistas: Los maestros son quienes se han superado a si mismos y la maestría consiste en el dominio de la mente. Cuando la mente se convierte en tu fiel servidor, el mundo entero estará a tu servicio.

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