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2 de julio de 2015

BENEFICIOS DE LA ESCRITURA TERAPEUTICA


Escribir es terapéutico pues es una manera de desahogarse y no reprimir todos los conflictos al punto de sentirse enfermo.

El solo hecho de expresar lo que sentimos y compartirlo con nuestros seres queridos, amigos y familiares nos alivia pues nos ayuda a sentirnos apoyados y comprendidos.

Llorar es otra manera de desahogarnos pues por medio de las lágrimas fluyen nuestras frustraciones por los problemas que pueden afectar nuestra vida a nivel familiar, laboral y social.

Lo que muchas personas no saben es que escribir es también una terapia muy saludable y ayuda a liberar mucha energía negativa que se pudo haber acumulado a través del tiempo.
Expresa tus sentimientos, traumas y frustraciones

Tomar un papel y un lápiz y escribir nuestros pensamientos, expresar nuestros sentimientos y narrar nuestras experiencias ayuda a aliviar los problemas que psicológicamente nos afecta queramos o no.

El escribir nos ayuda a poner nuestros pensamientos en orden y a aclarar nuestra mente para ver de una forma más clara las decisiones que debemos tomar y lo que debemos hacer en las diferentes situaciones de la vida.

El escribir nos ayuda a superar traumas y a sobrellevar mejor las pérdidas de seres queridos, materiales, sentimentales tales como relaciones rotas y otros sinsabores de la vida.

Al escribir nuestros pensamientos estamos liberando nuestras tensiones.
En cierta manera nos desbloqueamos emocionalmente además que podemos despertar nuestro inconsciente y eliminar miedos y temores que antes nos limitaban y nos instaban a seguir sufriendo.

Saca de adentro todo lo que te molesta

No necesitamos conocer ninguna regla literaria o gramatical para empezar a escribir lo que sentimos y desahogarnos por medio de lo que dejamos impreso en el papel.

Lo único que necesitamos es tener la valentía de escribir aunque al hacerlo nos duela y sintamos deseos de llorar.

Ahí es exactamente donde la terapia toma lugar.

Estamos sacando desde lo más profundo algo que nos estaba molestando y como una infección masiva estaba minando nuestra mente, cuerpo y espíritu.

Desde tiempos prehistóricos el hombre ha sentido la necesidad de escribir.
Debido a esta necesidad pintaba jeroglíficos y símbolos en las paredes de las cavernas y así de ese modo expresaba sus ideas y pensamientos sobre donde vivía, cual era su trabajo y sus actividades diarias.

Escribir nuestros pensamientos es mucho más lento que pensar y que hablar.

Cuando uno escribe puede borrar si se equivoca, puede agregar un pensamiento o editar lo que ya se escribió.

El escribir calma la ansiedad que sentimos cuando tenemos un problema, se ha comprobado que el escribir, controla la presión arterial y fortalece el sistema inmunológico.

Escribir nos permite meditar con mayor calma sobre los problemas y sobre todo recapacitar en nuestras decisiones antes de llevarlas a cabo.

En un estudio que se realizó en Estados Unidos por la Asociación Médica Americana en 1999, se estudio el efecto de escribir en varios enfermos que eran aquejados por diferentes tipos de enfermedades.
Se descubrió que los pacientes asmáticos mejoraron sus niveles de respiración en un 19% al escribir sobre sus problemas, conflictos y traumas.

Los pacientes que padecían artritis reumatoide experimentaron un alivio en sus dolores y síntomas en una proporción de casi un 30%.

Quizás muchas de las personas que se encuentran afectadas por enfermedades emocionales, deberían escribir sus biografías y meditar en ellas para poder sanar de sus traumas, conflictos y problemas que los tienen enfermos.

Los expertos proponen que la persona que está dispuesta a escribir sobre sus problemas escriba inicialmente el mayor de sus traumas que ha vivido como una iniciación a un desahogo total.
Por medio de la escritura terapéutica se amplia la actividad neuronal de nuestro cerebro y se regulan los procesos mentales además aumenta la creatividad.

Los sentimientos reprimidos, producen síntomas y enfermedades graves en nuestro organismo pero al escribir sobre estos sentimientos nuestras palabras  se convierten en un respiradero para nuestro espíritu y mente y los efectos de los sentimientos reprimidos desaparecen.

Imagina y escribe tu historia con un final feliz: Escribir nuestra historia con un final feliz es también terapéutico pues estamos afirmando que nuestros problemas y traumas han desaparecido para siempre.

El que escribe su vida fantaseando un final feliz a su sufrimiento se conecta con su sanidad del cuerpo y mente por medio de esas afirmaciones que todo va a estar bien.

Cuando te sientes a escribir, relata todo lo que te preocupa, malos sueños, conflictos que perturben tu vida, recuerdos reprimidos y memorias bloqueadas así como problemas en el matrimonio, con la pareja, con los hijos o con los padres.

Cartas que nunca fueron enviadas: Escribe una carta a esa persona que aunque ya no esté en este mundo te hizo daño y ahora estás listo para perdonar.

Escribe también una carta a alguien con quien debas reconciliarte y no te es posible hacerlo personalmente.

No envíes las cartas, entrégaselas al Universo y éste se encargará de hacerlas llegar a un nivel cósmico a las personas indicadas que no estan a tu alcance en este momento.

Cuando escribas se completamente honesto contigo mismo porque la pluma es el bisturí que esta abriendo las heridas que necesitaban sanar y no podían porque la infección espiritual estaba minando tu vida emocional y también tu vida física. 

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