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5 de febrero de 2013

¿QUE ES LA GENERACIÓN Z?



Son los niños que nacieron en el siglo XXI y tienen más amigos virtuales que reales.

Nacieron entre finales del siglo XX y la primera década del siglo XXI y hoy tienen, en promedio, entre 6 y 12 años. La tecnología es, para la mayoría, parte central de su vida y casi una extensión de su propio cuerpo. Son la ‘generación Z’ o ‘generación Web’, la primera absolutamente digital, y plantean un desafío para sus padres (muchas veces en desventaja en cuanto al manejo de los dispositivos tecnológicos), la escuela y el futuro mundo laboral.

Acontecimientos mundiales como la caída de las Torres Gemelas, la explosión de la burbuja puntocom y el auge de las redes sociales atraviesan a estos menores a nivel global.

Si bien aún no hay un acuerdo sobre el rango preciso de la edad, algunos especialistas coinciden en diferenciar a los Z1 (nacidos entre 1996 y el 2002, que hoy tienen entre 10 y 15 años) de los Z2, nacidos entre el 2003 y el 2010, que hoy tienen menos de 10. "Los ‘Z’ son en su mayoría hijos de la ‘generación X’ (1964-1980), y comparten con sus padres algunos valores y el uso de dispositivos tecnológicos". "A partir del 2010 ya se habla de una nueva generación, los ‘Alfa’, que son los hijos de la ‘generación Y’ (1981-1995)".

Puedo hacer la tarea con el computador y la televisión prendida, pero si me ve mi mamá, me dice que las apague", cuenta Juan Cruz, de 9 años. Esta extraña capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo (‘multitasking’) es algo que asombra a padres y maestros de la ‘generación X’.

"Tengo un netbook para el colegio, pero me gusta más usar el iPad de mi papá, cuando me la presta", confiesa Manuela, de 7, que vive en Buenos Aires, Argentina.

Un rasgo esencial de la ‘generación Z’ es que "han crecido y jugado con las tecnologías que sus padres utilizan para trabajar: celulares, computadores y tabletas, algo que no ocurría con generaciones anteriores. En este sentido, podemos intuir que a la hora de ingresar al mundo laboral la ‘generación Z’ tendrá una ventaja de capacitación y entrenamiento que otras generaciones no tuvieron. Sin embargo, cabe preguntarse si no se estará criando una generación tecnodependiente, incapaz de vivir desconectada".

La velocidad del avance tecnológico es el rasgo que más define a esta generación. Si uno se enfocara solo en la tecnología, podría pensar que el mundo gira cada vez más rápido. La radio, como dispositivo rupturista, tardó 38 años en llegar a 50 millones de usuarios. A la TV le bastaron solo 13 para alcanzar esa misma masividad. La Web estuvo al alcance de 50 millones de usuarios en solamente cuatro años, mientras que el iPod lo hizo en tres, y Facebook, en dos. Los saltos innovadores son cada vez más cortos; las tecnologías son más accesibles, lo que hace que la conexión entre las generaciones cercanas sea más sólida y sus contrastes, más borrosos.

Por otro lado, fenómenos como el terrorismo global o las catástrofes naturales, han creado un mundo menos estable o más líquido, y han hecho que la adaptación al cambio se convierta en la norma.

Si se decía que los ‘X’ y los ‘Y’ fueron criados por la televisión, la ‘generación Z’ está siendo criada por Internet y el celular.

En la mayoría de los hogares de la ‘generación Z’, ambos padres trabajan, y en muchos casos, son hogares monoparentales donde la madre es jefa de hogar y trabaja todo el día. Muchos de ellos han sido criados por sus abuelos, empleadas o pasan buena parte del tiempo extraescolar solos. La TV e Internet son una gran compañía, y también el celular, que si bien les da "cierta independencia", también los mantiene dependientes de sus padres hasta más allá de la adolescencia.

Sobre todo a partir del secundario (los ‘Z1’), los menores llevan el teléfono móvil al colegio. Gran parte de ellos se mantiene comunicado con sus padres dentro del horario escolar. Por una parte, el celular les otorga a los preadolescentes una sensación de libertad al salir de sus casas y estar aun así conectados, mientras que muchos padres dicen sentirse más seguros si saben que pueden comunicarse con sus hijos en cualquier momento a través del celular, en una suerte de "extensión del cordón umbilical", como describe el especialista en comunicación.

"En mi tiempo libre escucho música, juego en Internet y chateo con mis amigas. Uso el computador unas dos horas por día y miro la televisión una hora", contabiliza Julieta Morante, de 12 años. En el 2013 tendrá celular nuevo (el que tenía hasta ahora era un equipo de su mamá) porque va a ir y volver sola del colegio.

"Para los ‘Z’, la vida transita y se resuelve a través de diferentes pantallas", según lo dice una psicóloga especialista en ‘coaching’ organizacional. El problema aquí es que "Internet los ha vuelto rehenes de lo breve y la instantaneidad". La capacidad de atención y el pensamiento lógico racional dan lugar a un modo de atención discontinua y un pensamiento superficial, que va de un tema a otro, en forma rápida y superficial, como se hace ‘zapping’ o se navega de un ‘link’ a otro.

Es lo que Nicholas Carr, autor de ‘Superficiales, qué está haciendo Internet con nuestras mentes’, llama "la muerte del pensamiento lineal, que está siendo desplazado por otra clase de configuración mental que necesita y desea recibir y diseminar información en estallidos cortos, descoordinados y veloces". Carr cita un estudio de la Universidad de Florida State sobre los efectos de Internet en la ‘generación Web’, cuyos integrantes "ya no leen necesariamente una página de arriba hacia abajo ni de izquierda a derecha, sino que escanean y saltan las páginas, buscando palabras clave".

La televisión sigue ocupando un lugar central en la vida de estos chicos que cuentan, a diferencia de las generaciones anteriores, con múltiples opciones dirigidas a ellos. De Disney Channel a Cartoon Network y de Discovery Kids a Nickelodeon, la oferta es extensa en horarios y contenidos. La mayoría dice que sus padres fijan horarios para mirar la televisión, aunque muchos confiesan que en su casa el aparato está encendido todo el día.

Les tocará vivir las consecuencias del actual modelo de producción y consumo que está llevando a un colapso social y ambiental. Lejos de tener una mirada escéptica o desentendida, los jóvenes ‘Z’ no solo se muestran involucrados, sino que esbozan algunas soluciones para estos dos grandes problemas.

"Me preocupa que haya un tornado, y que la gente está ensuciando el planeta", dice Juan Cruz López Guiliani (6 años). Guadalupe, su hermana melliza, agrega que no le gusta que "contaminen la Tierra, y que haya gente sin casa o que pase frío porque no tiene gas". Catalina Hinc (6 años) advierte: "están cortando todos los árboles, no vamos a poder respirar".
Pilar Landa, de 9 años, se siente preocupada "por la capa de ozono, que está rota, y porque andan diciendo que es el fin del mundo". Para Nicolás Morante (8), el problema es que "hay mucho tránsito y suciedad".

Jeroën Boschma, experto en marketing infantil considera que "estamos ante una generación que vuelve a creer en una construcción colectiva y colaborativa". Este autor describe a los niños de hoy como "más rápidos, más listos y más sociables, capaces de navegar en un mar de información. Pensar lateralmente en lugar de hacerlo en forma lineal los hace más adaptables y creativos".

Jugar a los jueguitos, para los varones, y chatear, para las niñas, son las formas de entretenimiento más mencionadas. El entretenimiento en la calle queda relegado a aquellos que viven en un barrio cerrado o en una ciudad pequeña. El temor por la inseguridad es el principal argumento que abona esta forma de diversión virtual y sedentaria.

Al mismo tiempo, la facilidad con la que hoy se accede a la información y a los bienes en amplios sectores de las clases medias hace pensar que el esfuerzo por conseguir algo carece de sentido. Los chicos de la ‘generación Web’ viven en sociedades de abundancia y consumo: de productos, de marcas, de estímulos, y parecen tener todo al alcance de un clic.

A la hora de estudiar, esta generación prefiere los libros, pero para hacer tareas y consultar dudas, recurren a Internet. La mayoría tiene celulares de gama media y alta (con acceso a Internet) y los usan constantemente, como diccionario, calculadora y para mandarse mensajes con los amigos usando el ‘chat’ de BlackBerry o el programa gratuito WhatsApp.
Como ocurre con los ‘Z2’ más pequeños, los adolescentes también manifiestan aburrirse en muchas clases. E imaginan que en la universidad podrán aprender con una mezcla entre libros, casos reales y tecnología, y que aquello que estudien será interesante porque estará vinculado a lo que les gusta.

Para la mayoría de ellos el éxito no es trabajar en una empresa, sino ser independiente y emprendedor. Es probable que en unos cinco o seis años, cuando ingrese al mundo laboral esta nueva generación, se hayan afianzado algunos cambios que hoy apenas se esbozan. "Habrá nuevas profesiones, vinculadas con la economía digital, y una flexibilidad mayor en la que el trabajo móvil será la regla más que la excepción".

Según la consultora Pricewaterhousecoopers, "el mercado de trabajo sufrirá cambios radicales en el próximo decenio". De acuerdo con el informe ‘La gestión de personas en 2020’, basada en 3.000 entrevistas realizadas a ejecutivos del área de Recursos Humanos en el mundo, se plantean tres posibles escenarios.

1 El primero es el escenario azul, con corporaciones cada vez más grandes que ofrecerán a sus empleados un plan de carrera en el que podrán viajar y capacitarse dentro de una misma compañía.

2 El segundo es un mundo naranja, en el que las empresas tenderán a escindirse para trabajar en redes de colaboración entre compañías medianas y pequeñas.

3 Por último, estará el mundo verde, de aquellas empresas sociales que apuntarán tanto a la generación de valor económico como al valor social y el cuidado ambiental, un modelo que presumiblemente resultará más atractivo para los más jóvenes.

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