18 de diciembre de 2012

EL AUTISMO VA A RITMO DE EPIDEMIA



El autismo es una discapacidad permanente del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de edad, pero hay que decir, que no es sencillo de diagnosticar.
El autismo ocupa el tercer lugar entre los trastornos del desarrollo. Es mas frecuente que el Síndrome de Down, sin embargo es muy poco conocido en general y también en el ámbito médico, como consecuencia es difícil de diagnosticar y por tanto, difícil de tratar adecuadamente.
El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficit del desarrollo, permanente y profundo. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento y las estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos).
Puede haber individuos sumamente autistas que sin embargo son muy inteligentes y por lo tanto, capaces de eludir un diagnóstico de autismo. Esto hace que sea imposible hacer una determinación exacta y generalizada acerca de las características cognitivas del fenotipo autista.
Se sabe que los niños superdotados tienen características que se asemejan a las del autismo, tales como la introversión y la propensión a las alergias.
Se ha documentado también el hecho de que los niños autistas, en promedio, tienen una cantidad desproporcionada de familiares cercanos que son ingenieros o científicos.
En 1978 se encontró que el 10% de los autistas tienen "talentos extraordinarios" en campos específicos
La tasa del autismo en todas las regiones del mundo es alta y tiene un terrible impacto en los niños, sus familias, las comunidades y la sociedad.
En Estados Unidos, el número de casos de autismo diagnosticados en niños aumentó 23% entre 2006 y 2008, con uno de cada 88 niños afectados contra uno de cada 110 antes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una agencia federal del Departamento de Salud.
Este estudio se basa en una observación realizada en 2008 que muestra que 11,3 por mil de niños de ocho años habían sido diagnosticados con trastornos del espectro autista”. Esto constituye un alza de 23% en comparación con la estimación anterior de 2006, y de 75% desde que los CDC comenzaron a registrar la incidencia de la enfermedad en 2001.
Estas nuevas cifras significan que el autismo es dos veces más común de lo que era siete años antes y, probablemente afecta a un millón de niños, niñas y adolescentes en Estados Unidos.
 “Una parte de este aumento se debe a un mejor diagnóstico, pero no sabemos hasta qué punto”, dijo durante una conferencia de prensa telefónica.
Gracias a estas estadísticas sabemos más sobre cómo la mayor edad de los padres y el nacimiento prematuro aumentan el riesgo de que un niño sufra de autismo”, dijo la doctora.
Estas estadísticas también muestran que el desarrollo del síndrome, cuyas causas siguen siendo indeterminadas y que existe en diferentes formas y grados de gravedad, afecta a casi cinco veces más niños que niñas, una proporción que también ha aumentado de 2006 a 2008.
La prevalencia del autismo está experimentando una variación geográfica significativa en Estados Unidos, donde lo sufren un niño de cada 210 en Alabama (sur) y uno de cada 47 en Utah (noroeste).
En España, 50.000 menores padecen autismo, uno de cada 110. Más del 40% de los pacientes que se someten a una terapia individualizada en condiciones adecuadas alcanza un alto grado de sociabilidad.
“Se ha convertido en un problema de salud nacional en muchos países. En algunos casos se considera una epidemia”, asegura Miguel Palacios, padre de un niño con esta discapacidad.
Las causas del autismo se desconocen en una generalidad de los casos, pero muchos investigadores creen que es el resultado de algún factor ambiental que interactúa con una susceptibilidad genética.
Se ha sabido que la intoxicación por mercurio, particularmente, presenta síntomas similares a los del autismo. Las personas con autismo tienen una baja capacidad para expulsar el mercurio de sus órganos.
Hay un buen número de estudios que muestran una correlación importante entre las complicaciones obstétricas y el autismo.
La suplementación con ácido fólico ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, particularmente por parte de mujeres embarazadas. Se ha postulado que este podría ser un factor, dado que el ácido fólico afecta la producción de células, incluidas las neuronas.
No existe por ahora un tratamiento que cure el autismo.
La educación es el mejor vehículo para el tratamiento de las personas con autismo, pero es necesario crear programas educativos adaptados a las necesidades individuales de cada persona con autismo.
Los niños con autismo se pueden integrar a escuelas regulares, siempre y cuando cuenten con los apoyos que requieren para aprender y desarrollarse en la escuela. Cada niño es único con sus fortalezas, gustos y retos. En la escuela se debe formar un equipo de trabajo junto con la familia y si es necesario especialistas externos. Este equipo se encarga de definir los objetivos para el alumno, así como la forma en que van a trabajar con él. Es muy importante tomar en cuenta las fortalezas del niño al diseñar su programa.
NOTA: EPIDEMIA DE AUTISMO ES UNA PALABRA FUERTE. GENERA TÍTULOS NOTICIOSOS, AUDIENCIAS LEGISLATIVAS, RECURSOS PARA LA INVESTIGACIÓN Y UNA BÚSQUEDA TENAZ DE LOS CULPABLES. PERO SU CRECIENTE RITMO DE AUMENTO MUESTRA SEÑALES DE QUE ES NECESARIO HACER CAMBIOS EN LA SOCIEDAD.

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