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15 de agosto de 2012

YO TAMBIEN ESTOY INDIGNADO



Todos tenemos la facultad de indignarnos y todos queremos un mundo donde no exista Indignación.

Vivimos ahora en una interconectividad como nunca antes, pero en este mundo todavía hay cosas intolerables. Para verlas, es bueno y necesario mirar, buscar.

La peor de las actitudes es la indiferencia y decir "No puedo hacer nada contra eso”.

Necesitamos que nuestra sociedad se vuelva una de la que estemos orgullosos.

Donde no se cuestione la seguridad social y los planes de pensiones y salud.
Que exista un programa de salud nacional y de pensiones tal como todos queremos, "un plan completo de salud nacional y seguridad social, apuntado a asegurar a todos los ciudadanos los medios de subsistencia cuando sea que estén incapacitados para encontrar un trabajo; una jubilación que permita a los viejos trabajadores terminar sus días con dignidad”.

Donde las fuentes de energía, electricidad, y gas, minas, los grandes bancos, sirvan a todos y que exista una organización racional de la economía asegurando que el interés general primen sobre los intereses particulares.

Donde los medios de producción, los frutos del trabajo común, las riquezas de los grandes bancos sean instituciones de una verdadera democracia económica y social.

Donde el hombre justo cree la riqueza en la esfera de su trabajo y no sobre el “poder del dinero”.

Donde los medios masivos estén al alcance de todos, con una verdadera democracia, con una prensa independiente, donde todos defendamos "la libertad de prensa, su honor y su independencia del Estado, y del poder del dinero y de la influencia extranjera”.

Donde exista una posibilidad real  para que todos los niños se beneficien de la más avanzada educación sin discriminación.

Donde existan salarios dignos para los profesores formadores de  una escuela democrática, muy al servicio de una sociedad que ayudará a desarrollar en nuestros jóvenes una mente inventiva y una crítica suficiente.

Donde el Estado tenga la capacidad de afrontar los gastos que se requieren para atender a todos los ciudadanos sin que los servidores de las altas esferas del estado caigan en la trampa “del poder del dinero” ni de “de los hombres egoístas”.

Donde los bancos estén más preocupados por el interés general que por sus dividendos o por los altos sueldos de sus líderes.

Donde se reduzca la disparidad entre los más pobres y los más ricos.

Donde la gente no se obsesione  con amasar fortunas, o por competir por “ser el mas rico del cementerio”.

Donde podamos llamar a las nuevas generaciones a vivir, a transmitir el legado y sus ideales.

Donde los líderes políticos, económicos e intelectuales y la sociedad no tengan que ceder ni permitir la opresión de una dictadura internacional o de los mercados financieros que amenazan la paz y la democracia.

Donde alcancemos un mundo con más justicia, más libertad. “Si te encuentras con un desfavorecido, siente pena por él pero ayúdale a ganar sus derechos”.

Donde todos seamos responsables como individuos del cambio. La responsabilidad de una persona no puede ser asignada por el poder o una autoridad. Al contrario, es necesario estar involucrado en el nombre de la responsabilidad de uno como ser humano.

Donde tengamos el optimismo natural que busca que todo lo deseable sea posible.

Donde se de la libertad del hombre de progresar paso a paso.

Donde el hombre alcance su plena libertad y el estado democrático en su forma ideal.

Donde el progreso esté hecho de "libertad"

“Donde la cara del ángel abra los brazos para contener y empujar una tempestad, que identifique el progreso”.

Donde la sociedad genere su propio compromiso de mejorar.

Donde se acaben las amenazas y el totalitarismo sobre la humanidad.

Donde los pueblos luchen por su independencia

Donde se cumplan todos los derechos contenidos en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” de 1948 que son justamente eso, universales.
El artículo 22 dice: "Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad."


Para ser efectivos hoy es necesario actuar en red, usar todos los medios de comunicación modernos. Miren alrededor, encontrarán temas que justifiquen su indignación. Encontrarán situaciones concretas que les llevan a fortalecer su acción ciudadana. ¡Busquen y encontrarán!

La NO VIOLENCIA es el camino que debemos aprender a seguir. También lo deben aprender los opresores.

La NO VIOLENCIA es una segura forma de hacer que la violencia se detenga.

Uno no puede tolerar el terrorismo.

Es necesario entender que la violencia se opone a la esperanza.

Es necesario preferir la esperanza. Si, esperanza por sobre la violencia.

Es necesario llegar a negociaciones para quitar la opresión; esto es lo que permitirá no tener más violencia. Por lo tanto, no debemos permitir que se acumule demasiado odio.

Debemos infundir en la gente un mensaje de esperanza en la capacidad de las sociedades modernas de sobreponerse a conflictos por medio del mutuo entendimiento y una paciente vigilancia. Para alcanzar este punto es necesario basarse en derechos, en vez de violaciones, quien sea el autor, debe causar nuestra indignación. No hay que transar estos derechos.

Debemos conseguir el apoyo de todas las personas que en el mundo son adversarias de la opresión.

Debemos "crecer" no solo en el campo financiero sino también en el dominio de las ciencias y la tecnología.

Ya es el momento de que las preocupaciones acerca de la ética, la justicia y el equilibrio duradero (económico y medio ambiental) prevalezcan. Porque son los riesgos más serios que nos amenazan. Ellos pueden poner fin a la aventura humana en el planeta, que puede llegar a ser inhabitable para los humanos.

Tenemos esta crisis económica, pero todavía no iniciamos una nueva política de desarrollo.  Del mismo modo, las cumbres contra el cambio climático no han producido una política real para la preservación del planeta.

Estamos en el umbral entre el terror y las posibilidades de las décadas que siguen. Pero es necesario tener esperanza.

¿Cómo concluir este llamado a la indignación?
Convoquemos una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación que no propongan como horizonte para nuestra juventud otras cosas que no sean el consumo en masa, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición excesiva de todos contra todos."

TODOS Necesitamos rescatar los principios y valores en los que descanse la democracia moderna de nuestro país. Estos principios y valores los necesitamos ahora más que nunca.

Queremos un mundo donde no existan motivos reales para indignarnos y que el interés general domine sobre los intereses especiales.


YA ESTAMOS INDIGNADOS, RAZON SUFICIENTE PARA COMENZAR A CONSTRUIR ENTRE TODOS UN MUNDO DONDE PODAMOS VIVIR EN PAZ Y ARMONIA.

…Y QUE DIOS NOS AYUDE A ENCONTRAR EL CAMINO.

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