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17 de agosto de 2012

DIVORCIO CONTAGIOSO



Según el estudio, cuando una persona se divorcia sus amigos son 75 por ciento más proclives a hacer lo mismo 

Un nuevo estudio plantea que, al igual que la gripa, las separaciones pueden transmitirse entre la familia o los amigos.

Para un grupo de expertos una persona al divorciarse de su cónyuge puede ser contagiosa e influir en su círculo de amigos y familiares, hasta llevarlos a que se separen también. La idea se basa en la teoría del contagio social según la cual una conducta o una emoción se propaga a través de un grupo, en una especie de efecto dominó. "Es un contagio como el de la gripa. Cuando uno se infecta con el virus es muy probable que se propague a otras personas. Y esto mismo ocurre con muchos comportamientos sociales".

Por el contrario, las personas que gozan de cierta notoriedad dentro de un grupo son menos proclives a partir cobijas, y lo mismo sucede en las parejas con hijos.

La explicación para este efecto dominó del divorcio es que cuando una persona le cuenta a otra sobre su separación, la persona casada conoce información sobre las ventajas y los inconvenientes de esta situación, e inconscientemente hace una valoración de su matrimonio. "Cuando alguien está pasando por un proceso de separación, el otro puede empezar a evaluar la idea, a ver semejanzas con su relación y, de acuerdo con la experiencia del otro, saber sobre algunas ventajas de estar separado, como ponerles fin a las peleas conyugales".

Esto no solo sucede con las separaciones sino que es un efecto que tienen las redes sociales en otros aspectos de la relación: "Si dentro de un grupo de amigos hay una pareja que se casa, es muy probable que los otros también se unan, y así ocurre cuando alguien decide tener hijos. En los temas de sexo la influencia es más poderosa y por eso es común ver en un grupo de jóvenes que cuando hay unos que empiezan a tener relaciones sexuales, los otros también lo hacen".

Varias investigaciones han demostrado el efecto que tiene una separación de persona a persona, sobre todo de padres a hijos, lo que se conoce como la transferencia intergeneracional del riesgo de divorcio. Esto supone que los nacidos de papás divorciados son más propensos a que sus matrimonios se rompan, sobre todo si la otra persona también creció en un hogar dividido.

El estudio dice que así como existe la posibilidad de que las personas divorciadas promuevan la separación en los demás porque les trae beneficios en su vida personal, también puede producir el efecto contrario. Para algunos romper con su pareja conlleva graves problemas tanto económicos como sentimentales, lo que, según los expertos, genera un efecto inhibidor en los demás y al ver por lo que está pasando su compañero deciden no experimentar lo mismo.

Uno repite un comportamiento siempre y cuando este le represente una ganancia y no un castigo".

Para los investigadores, la importancia de este hallazgo es que puede contribuir a poner fin a lo que ellos llaman una "epidemia" de divorcios.

EL DIVORCIO ES COMO UNA ENFERMEDAD QUE SE PROPAGA ENTRE VARIOS, Y TIENE QUE ENTENDERSE COMO UN PROBLEMA PÚBLICO Y SOCIAL.

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