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5 de julio de 2011

REPRODUCCIÓN ASISTIDA



Muchos ginecólogos dedicados a la Reproducción Asistida, integran psicólogos en su equipo.

Cada una de las relaciones con los pacientes se debe ver como un todo: no se puede tratar la esterilidad sin poner atención a las sensaciones y emociones que van surgiendo cada día con los pacientes.

Sugerencias e ideas para los pacientes de la reproducción asistida, hagas algunas reflexiones.

1.- ¿Porqué el deseo de tener hijos?
La respuesta debe ser convincente. ¿Por generosidad? ¿Por egoísmo? ¿Por conveniencia de la pareja? Se requiere analizar dos componente: un deseo racional siempre presente y un cierto componente de deseo instintivo. Cada uno de nosotros tendrá una proporción diferente de ambos.

El componente racional
Por supuesto que todos los que deseamos tener hijos lo hacemos con una gran base racional. Es bueno para nosotros, para el futuro niño y no digamos para nuestra sociedad. También vemos el sacrificio que será, lo difícil que será el mundo que les dejaremos... En fin, debemos sopesar los pros y contras de nuestro deseo, tanto las mujeres como los hombres.

El componente instintivo
Hay personas que desean tener hijos que a los demás nos parece que son situaciones límite: mujeres sin pareja, mujeres muy mayores, mujeres con muchos hijos previos... Es importante aclarar que el deseo de tener descendencia puede ser solo instintivo. El deseo sexual, o los deseos compulsivos, el instinto de supervivencia, el instinto de protección de los hijos, el instinto de tener descendencia también son motores que ayudan en la decisión. Sin un motor instintivo, prácticamente nadie tendría hijos.

El deseo en la mujer: ¿Cuándo comienza una mujer a desear tener hijos? Lo primero es recordar que ese deseo no aparece necesariamente en todas las mujeres, pero una vez que aparece es para siempre. Podrá mitigarse o racionalizarse, pero siempre subyace en el fondo de los deseos.
El deseo en la mujer tiene un componente racional obvio, pero también un componente instintivo innegable, y cada mujer tiene un equilibrio inestable entre ellos que cambiará con el tiempo.

El deseo en el varón tiene un componente racional idéntico al de la mujer, pero un débil componente instintivo. Su deseo suele ir ligado a su relación de pareja. - Un hombre sin pareja NUNCA acude a las unidades de reproducción a preguntar.
- Un hombre sin pareja no adopta niños, ni cuida sobrinos.
- Un hombre sin pareja no consulta sobre reproducción.

El control del deseo: En el componente instintivo y el deseo femenino la sensaciones son mucho más intensas. Se alegran mucho más, se entristecen mucho más... Y se angustian con mucha mayor facilidad. Como es más intenso lo viven mucho más cada día. Ven más embarazadas por la calle, ven más niños a su alrededor...

La frustración del deseo: Ese deseo más instintivo y mucho más intenso que en el varón, le da a la mujer una mayor capacidad para alegrarse y para entristecerse. Pero el problema real no es ese. El problema fundamental es el miedo al NO: es el miedo a NUNCA tener hijos. ¡Ese miedo les aterra!
El pensar que se podrían quedar sin hijo les aterra. Por eso les es necesario confiar en alguien que les asegure el éxito final.

Analízate a ti misma
1.         Cuando te cuenta una amiga tuya que ha quedado embarazada ¿te da alegría o envidia?
2.         ¿Ves más embarazadas o niños que antes?
3.         Cuando cargas a un niño ajeno o tienes una mujer embarazada cerca, ¿te comportas diferente?
5.         ¿Gastas parte de tu tiempo aprendiendo cosas de reproducción?
6.         Cuando te preguntan constantemente "¿Y tú para cuando tienes niños?", ¿te molesta?
7.         ¿Has intentado mejorar la fertilidad modificando los días de las relaciones, los momentos, las posturas, usando test de ovulación
8.         Cuando tienes la regla, ¿estás desanimada, triste o inapetente más que antes?

Consejos:
1.         Vive tu problema de manera anónima. No hagas partícipe de ello a la familia o los amigos, pues ello te llevaría a sentirte el centro de las conversaciones o a pensar que hablan a escondidas. Si saben que tienes un problema están obligados a preguntarte, y con cada una de sus preguntas REVIVES la situación.
2.         Acude PRONTO a una unidad de reproducción. Sólo una buena información del punto de vista técnico y emocional te ayudará.
3.         Sé paciente en todos los sentidos. Exige una buena ayuda a tus médicos, pero delega en ellos la responsabilidad. No seas tú la DIRECTORA del proceso, ya que te angustiarás con más facilidad.
4.         Pon tu punto de mira a medio plazo. Lo que quieres es un hijo, ¿no?
5.         Pon todos los medios. PIERDE PESO, DEJA DE FUMAR.... porque los resultados se afectan mucho.
6.         Acepta que tu marido NO ES UNA MUJER. No lo entiende como tú, aunque tenga un deseo equivalente. No le calientes la cabeza con tus resquemores, que se agobiará.
7.         No dudes del éxito final: cuando se lucha con orden y método, siempre se consigue.
8.         No te inventes los tratamientos: el reposo, las vitaminas, la "medicina" alternativa NO TIENEN EL MAS MÍNIMO VALOR. No caigas en la trampa, que tu estado emocional te convierte en víctima facil.

Si le preguntásemos a las pacientes que han realizado tratamientos sobre lo que consideran que ha sido lo peor de todo lo que han hecho, el acuerdo sería completo. ¡Lo peor es la espera! Las inyecciones, las ecografías, el dinero... no les supone nada comparado con la dureza emocional de los quince días de espera.

El día en que la paciente conoce el resultado del test de embarazo, es de una intensidad emotiva extrema. Tras quince días de incertidumbre y con su corazón a mil por hora, acude al baño a hacerse el test de embarazo o lo que es aún peor: acude al centro a hacerse un test en sangre.
Si el test es positivo, todo son alegrías, risas alocadas, proyectos... y es emocionalmente muy sencillo adaptarse al éxito.

El manejo emocional del fracaso tiene tres aspectos que NO se pueden hacer a la vez, por lo que estamos en contra de dar los resultados en consulta y analizar el ciclo ese mismo día:
1. Conocer el fracaso y asumirlo.
2. Entender qué ha podido pasar.
3. Plantear la estrategia a seguir en el siguiente ciclo.

Decálogo para llevarlo mejor
Una pareja sufrirá menos y conseguirá mejor sus objetivos si lo plantea así:
1.         Acepta que tu deseo tiene una base racional pero también un componente instintivo irracional que tu pareja o tu entorno NO TIENE. No pidas que te sigan con la intensidad que tú le pones.
2.         Evita que ese deseo altere tu comportamiento. Cuando veas niños por la calle o no dejes de pensar en ello ¡RÍETE DE TI MISMA! Mira la niña pequeña que hay en tu corazón y sé comprensiva con ella.
3.         Acude PRONTO a una Unidad de Reproducción. Cuanto antes entiendas el proceso mejor lo llevarás.
4.         Pon TODOS los medios. Pierde peso, deja de fumar y ¡CUÍDATE!. Solo funcionará si te lo tomas en serio.
5.         Cuida tus fuentes de información.
6.         Establece una magnífica relación con un médico de reproducción. Asegúrate que el centro que escojas preste atención a estos aspectos.
7.         Mantén la calma y trabaja con método y con seriedad. Cada ciclo no es más que una OPORTUNIDAD en la que te juegas tiempo y dinero. Si fracasas en uno, ¡SIGUE LUCHANDO!
8.         Vive la reproducción con tu pareja o con una amiga íntima. Evita que lo conozcan los demás. Sólo así evitarás el dar "ruedas de prensa" que te harán rumiar tus fracasos una y otra vez.
9.         Uno de cada veinte niños que ves por la calle ha nacido con técnicas de reproducción. Cada día ves entonces a VARIAS PAREJAS QUE HAN TENIDO ÉXITO. ¿Cuál fue su secreto? ¡Que NO SE RINDIERON!
10.      Difunde esta actitud en tanto te sea posible: amigos, foros... Ayuda a otras parejas a que no desesperen y conozcan estos mensajes. ¡Sufrirán menos y serán más felices!

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