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14 de julio de 2011

CONSEJOS PARA LA PRIMERA CITA



La primera cita lo define todo. Solo sabremos si queremos salir con alguien otra vez después de esta incómodo e imprescindible encuentro. Acá veinte consejos para hacerlo más llevadero.

No trates de contarle tu vida en una noche. Nada más asfixiante que una persona que habla como si estuviera en una dinámica de integración laboral.

No le digas todo lo que sabes de él, ni mucho menos que lo buscaste en google.

Sé tan sutil como un siquiatra cuando le preguntes por sus asuntos. Aprender a preguntar como quien no quiere la cosa es un gran arte.

No hagas preguntas imprudentes sobre las drogas medicadas que consume. No hables de las drogas medicadas que tú consumes.

No le preguntes por todas sus ex novias. No hables de todos tus ex novios.

Deja el tema de tener o no tener hijos para otra oportunidad. Los hombres se mueren de pánico y creen que buscas un macho reproductor, que en la mayoría de los casos de mujeres de 30 años es acertado.

No pidas el plato más caro de la carta. Ese gesto es de gente de poco mundo.

No pidas el plato más barato de la carta. Ese gesto también da la impresión de poco mundo.

No digas que estás llena y que ya comiste. Además de que ese gesto es de bulímicas y anoréxicas, todos los apetitos se miden por el de la boca.

Pide carne si el tipo es vegetariano. Así sabrás qué nivel de tolerancia tiene hacia sus aversiones.

No pidas tragos insulsos como daiquiri de fresa, pero tampoco te tomes una botella de ginebra.

Si te ponen a catar el vino, adelante, pero por favor no te adentres en conversaciones pseudoeruditas sobre cosechas especiales de Malbec en tierras surafricanas.

No eructes, obvio. No eructes hoy ni nunca.

No saludes a todo el restaurante como si fueras una relacionista pública. En caso de que lo seas, saluda discretamente con una sonrisa desde la mesa.

Ponte algo que desvíe la atención por si dices alguna estupidez. Siempre es mejor parecer un poco lanzada que muy mojigata.

Guarda el celular. Puedes ver tus mensajes y llamadas cuando él se pare al baño o cuando la cena termine.

No lleves a tu amiga queridísima que hace unos brownies deliciosos.

No lo invites a tu casa… mejor que él te invite a la de él.

Aprende a hacer la pantomima de sacar la billetera de la cartera con exacta cadencia, de forma que él siempre pague la primera cita. Ya tendrás tiempo de resarcirlo si hay una segunda.

Si lo que quieres es darle un beso y él te copia, olvida los consejos de las abuelas: no te hagas desear, pero déjale alguito para después.

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