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27 de mayo de 2011

MENTE ABIERTA



Cuando eras niño tu actitud era de principiante: te extasiabas con el sol, las estrellas, la naturaleza, la sabiduría de papá y mamá, y las máquinas. Querías conocer el mundo por ti mismo y desentrañar todo lo desconocido. Con mente de principiante, desarrollaste tu inventiva y creaste nuevos juguetes imitando los conocidos; hacías tus propias creaciones porque todos somos creativos.

Un pedazo de palo hizo de carro o de espada láser en los juegos, y una muñeca de trapo encarnó a seres reales o de ciencia ficción. Tu imaginación estaba libre, no se dejaba frenar por el miedo y tenías osadía para hacer cambios.

Sin embargo, casi sin darte cuenta, la mente se fue cerrando y abandonaste esa actitud abierta, no obstante lo positiva que era. Empezaste a adquirir "mente de experto" que definía, limitaba, prohibía y bloqueaba.

Hoy en día cuando inicias una nueva actividad (empleo, estudio, deporte) o enfrentas un cambio de vida (matrimonio, separación, nueva casa), si no mantienes la actitud de principiante, pronto sientes cómo te sofoca la monotonía y no hay nada nuevo. Tiendes a suspender lo que iniciaste con tanto entusiasmo y expectativas, para cambiarlo por una fatigosa sensación de inestabilidad y fracaso.

Puedes escuchar a un expositor con mente de principiante y, luego, al recibir una copia de su disertación, negarte a leerla porque te crees experto en su pensamiento. Así te privas de encontrar nuevas facetas que pudieron escaparse a la primera experiencia.

Por eso, en la Biblia tiene tanta fuerza un texto del Apocalipsis que dice: "vuelve a tu amor del principio" (2,5). Es decir, vuelve al asombro y la pasión del comienzo.

Por el mismo motivo Jesús invitaba a estar siempre alerta o vigilantes, y Sócrates nunca dejaba de hacer preguntas para despertar conciencias anestesiadas. Acaso estás familiarizado con su frase "sólo sé que nada sé".

La primera vez la escuchaste con mente de principiante y te deslumbró. Luego, de tanto oírla, quizás te alejaste del sentido original. Está en tu bagaje de experto y la utilizas sin que sacuda tu sensibilidad. La verdad es que ese aforismo encierra el verdadero sentido del que tiene mente de principiante:

-Actitud del principiante: mente abierta, dispuesta a aprender y desaprender, libre de preconceptos. Actitud humilde y flexible.

-Actitud del experto: mente cerrada, llena de conocimientos, centrada en sus propias experiencias. Actitud soberbia y rígida. En la mente del principiante hay posibilidades infinitas y en la del experto muy pocas.

GGG

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