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25 de mayo de 2011

EL PODER DE LAS FEROMONAS



El amor a primera vista está siendo desbancado por el ‘amor a primer olfato’. Hoy en día se habla mucho sobre ‘fragancias que te hacen irresistible’ y ‘atracción garantizada al sexo opuesto’. Y es un hecho que las feromonas existen, pero ¿es tan penetrante su reacción como dicen?

Científicamente hablando, las feromonas son unas sustancias químicas que liberan algunos seres y que producen un comportamiento determinado en la misma especie. De los comportamientos que genera del que más se habla es de tipo sexual.

Estudios han demostrado que plantas y animales han utilizado diferentes aromas o mensajes químicos como medio de comunicación, tanto para atraerse sexualmente, como para otros fines. Como ciertas mariposas macho que son capaces de detectar el olor de la hembra a 20 kilómetros de distancia.

En los humanos también se ha visto reflejado ciertos efectos de las feromonas. Por ejemplo, cuando dos mujeres viven juntas, sus ciclos menstruales empiezan a alinearse. O también está el caso del vello facial de los hombres que crece mucho más despacio cuando ellos están completamente privados de compañía femenina.

Algunas investigaciones con mujeres y hombres sugieren que las feromonas pueden hacer entrar en celo a los seres humanos.

Pero, ¿cómo es que logramos transmitir y recibir estos mensajes hormonales? Las feromonas son extraídas del sudor (por lo menos en los humanos), así que depende de éste generar ciertas sensaciones. Sudamos naturalmente, transmitimos esas señales naturalmente.

Aunque las feromonas no tienen un olor ni un sabor que se pueda detectar, las sustancias químicas que las componen si son detectadas y no propiamente por la nariz.

Como todos lo hemos experimentado, los olores generan sensaciones. El hecho de que nos agrade la vainilla o nos dé repulsión la basura tiene una explicación mucho más compleja y se llama órgano vomeronasal: un auxiliar en el sentido del olfato que aguarda unas neuronas sensoras. Ellas detectan distintos compuestos químicos (como los de las feromonas) y terminan por mandar el mensaje al hipotálamo, que es el encargado de las emociones en nuestro cerebro.

Alrededor de 1986 los genios del marketing se percataron del impacto que causaban estas hormonas (y a lo mejor del valor comercial que podría significar fabricarlo en masa) e investigaron con el sudor de varios humanos cuáles eran los componentes. Los descubrieron, entre ellos ácidos grasos de animales y vegetales, y así nacieron las ‘feromonas sintéticas’.

Ya no solo se encuentran feromonas sintéticas en perfumes, sino en cremas, ropa y hasta zapatos. Algunos opinan que “El efecto biológico de las feromonas es tan fuerte que cuando te la echas, notas que la gente te voltea a mirar casi inmediatamente”.

¿Será posible tanta belleza? Por un lado sí hay estudios que han demostrado ciertas reacciones, en ciertas personas. Pero expertos dicen que sostener que “triplican la atención”, es más un gancho publicitario que una realidad, sobre todo cuando estos estudios siguen siendo tan cuestionados.

Si bien los científicos muestran más y más investigaciones sobre la estimulación que generan las feromonas, expertos en otras ramas, como sicólogos y sociólogos, no están tan de acuerdo con muchas conclusiones a las que llegan.

En cuestión de olores todo está basado en la percepción individual, pues “los aromas son cosas que nos remontan al pasado, desde momentos grabados en nuestra memoria hasta problemas sicológicos. Pero ¿manipular al otro a partir del olor?...es demasiado”.

 “No se pueden comparar esos comportamientos de los animales con los seres humanos, principalmente por que nosotros sí razonamos y ellos no”. “ A los animales les toca utilizar esas formas primarias de comunicarse, de erotizar, lo que por fortuna los seres humanos podemos hacer perfectamente”.

“Durante el periodo fértil las mujeres emiten un aroma que seduce, genera una guerra química. Si la reacción fuese como en los animales, que no se pueden controlar, en las empresas no se podría trabajar ni habría nada productivo en el mundo”.

“La reproducción humana está esencialmente ligada a la producción hormonal y a la capacidad de las personas para detectar los olores que ésta descarga e interpretarlos como estímulos sexuales”. Pero que “aún así los seres humanos lo echaron a un lado cuando presuntuosamente empezaron a andar en dos patas y a darle más importancia a la vista”.

Existe una “mentira publicitaria”, pues no es que las feromonas fomenten automáticamente una atracción sexual en otros, ni ventajas sexuales en quienes las usan, sino que de alguna manera sí ayudan a generar empatía.

Cuando la persona utiliza la esencia olfativa, como un coadyuvante a motivaciones, emociones internas, deseos, anhelos, etc., la capacidad de las feromonas de mejorar el comportamiento que lleva al erotismo o a la atracción, puede ser notorio, aunque más para unas personas que para otras. Las feromonas tienen mayor influencia en humanos, mientras menos desarrollo social, cultural y psicológico se tenga”. Es decir, tendrían que ser seres aislados sin variables culturales y sociales, para que las feromonas fuesen infalibles en los humanos.

“Lo que atrae y lo que conquista a una mujer, o lo que la hace más conquistadora o atractiva, además de las feromonas, son otras variables que quizás tengan incluso más potencia e intensidad que los mensajeros químicos”. Así que sí podría pensarse que el éxito en la atracción, podría estar entre una combinación de gestos y aroma.

“Mueve más la imaginación de las personas, los olores que incitan según su historia personal (natural o perfumes) y nuestra infinita capacidad de comunicarnos sexualmente. Las feromonas, como los afrodisíacos, los elegimos y decidimos utilizarlos cuando queremos. Igual a algunos les encanta ese jueguito de creer ellos”.

Por lo visto (o, mejor, por lo olido), todo apunta a que esta atracción podría estar en nuestra psiquis. Aunque los estudios hayan demostrado que físicamente sí hay una reacción, terminan siendo muchos factores los que nos hacen pensar qué queremos con esa otra persona. Oler o no oler: esa es la cuestión.

NOTA: CREO QUE MAS QUE LAS FEROMONAS Y LOS AFRODISIACOS, SON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN LOS QUE SE ESTAN ENCARGANDO DE LLEVAR ESTE MUNDO A LIMITES CRITICOS DE SUPERPOBLACION CON SUS MENSAJES SUBLIMINALES Y SENSUALES

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