26 de abril de 2010

LOS JÓVENES COMIENZAN A IR A LA IGLESIA POR VOLUNTAD PROPIA



Lo hacen por diferentes motivos: Amor a Dios, grupos de amigos, buscando ayuda en diferentes áreas de su vida o simple curiosidad.

Hace años resultaría curioso ver a un joven en la iglesia por decisión propia, ya que es común que se vea como una actividad que promueven los padres, e incluso generada por presiones familiares.

Mario, un joven estudiante de 22 años, afirma que nadie lo obliga a ir a la iglesia, que lo hace porque le nace del corazón.

Dice que toma esta decisión, porque la iglesia es como su segunda casa. Va entre cuatro y cinco días a la semana. Afirma que lo hace sentir bien.

Mario cree que para la mayoría de los jóvenes es aburrido ir a la iglesia porque lo hacen generalmente por presiones familiares y piensan que les prohíben hacer lo que ellos más quieren "sin entender que es un proceso espiritual, mas no una prohibición, que los acerca a una vida más sana".

"Un joven debería tener una convicción espiritual muy clara en su vida para no dejar en manos de las actitudes o palabras de los otros, la decisión de ir a la iglesia y alimentar su vida espiritual", afirma Mario.

Dice que los jóvenes deberían ir a la iglesia para conocer el nivel espiritual que puede llegar a alcanzar y, por tanto, sus capacidades.

Otro jóvenes, como Daniela, de 21 años, no ven imprescindible ir a una iglesia para comunicarse con Dios.

"A veces me gusta ir, otras veces no, voy y salgo medio brava, porque muchas cosas de las que dicen me dan 'piedra', por eso a veces me de 'mamera'", explica.

Hace dos meses no va a la iglesia Cristo Rey, a donde asistía regularmente, "pues la interpretación que lo curas hacen de la palabra de Dios no es correcta, la venden a como dé lugar, donde dicen qué es malo y qué es bueno, sin pensar en la autonomía de las personas".

Según su opinión, "los jóvenes solo deberían ir a la iglesia si creen que vale la pena, nunca obligados, pues para dialogar con Él (Dios) no es necesario ir siempre a la iglesia".

Ivonne aconseja a noventa jóvenes con diferentes condiciones sociales, y piensa que ellos se acercan a Dios de una manera voluntaria cuando sienten la necesidad de relacionarse y sentir que pueden crecer en un grupo, de cualquier índole o ideología.

"Pero más allá de eso, es el hecho de que como humanos necesitamos ser guiados, sentir que alguien más grande está agradado con nosotros", agrega Ivonne.


Cuando los jóvenes llegan al límite de tener todos los placeres que desean y ya no encuentran satisfacción en eso, buscan algo que realmente los haga sentir valiosos para este mundo, y eso es algo que Dios brinda, para sentir que tenemos un propósito en la vida y eso atrae, provoca curiosidad y ganas de ir a una iglesia.

Hay momentos en los que, según Ivonne, los jóvenes están más propensos a buscar a Dios: "Cuando no encuentran sentido en la vida, padecen enfermedades terminales, buscan solución para sus problemas de adicción, cuando pierden a un familiar o su familia se desintegra, y algunos, por sencilla curiosidad, el hecho de que un amigo va a la iglesia y quieren conocer".

Agrega que "en el mejor de los casos porque ya están enamorados de Dios, agradecidos por tener una vida diferente y sienten que sin Él no se puede lograr lo mejor en la vida, otros por que ya están acostumbrados al grupo, a sus amigos y otros porque están luchando con diferentes adicciones".

Dalila, una madre de familia, cree que "antes no se veía tanto esto, que lo jóvenes vayan a un lugar a buscar a Dios, es como un fenómeno que se está dando, debe ser porque encuentran argumentos muy válidos para hacerlo".

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