miércoles, 23 de julio de 2008

LOS PENSAMIENTOS DE NELSON MANDELA


Nuestro miedo más profundo es reconocer que somos inconcebiblemente poderosos.

No es nuestra oscuridad, sino nuestra luz, lo que más nos atemoriza.

Nos decimos a nosotros mismos: "¿Quién soy yo para ser alguien brillante, magnífico, talentoso y fabuloso?". 

Pero en realidad, ¿quién eres tú para no tener esas cualidades?
¡Eres un hijo de Dios!

Empequeñeciéndote no sirves al mundo.

No tiene sentido que reduzcas tus verdaderas dimensiones para que otros no se sientan inseguros junto a ti.

Hemos nacido para manifestar la Gloria de Dios, que reside dentro nuestro.

Y Él no habita únicamente en algunas personas. Habita en todos y cada uno de nosotros.

Y a medida que permitimos que nuestra luz se irradie, sin darnos cuenta estamos permitiendo que otras personas hagan lo mismo.

Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.

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