2 de julio de 2008

LAS CUATRIMOTOS SE PONEN DE MODA





Cada vez más en el mundo se incita a las actividades en terrenos no tradicionales y siempre se han dado diferentes respuestas mecánicas para esas inquietudes. Por ejemplo, desde la misma locomoción humana, hasta los camperos pensados como invulnerables y capaces de ir a cualquier parte, conocemos de toda la vida la moto todoterreno o las bicicletas de montaña. Pero hacía falta algún vehículo intermedio, de cuatro ruedas y estable por sí mismo, para que un público más general accediera a este tipo de actividades.

Si bien las cuatrimotos siempre han existido, tenían un sabor más rural y utilitario y los primeros modelos acusaron unos vacíos de seguridad que fueron un obstáculo para su masificación y uso deportivo. En los últimos años, a raíz de las mejoras que en todos los campos se les implementaron, ha surgido una cultura conocida
como ATV (All Terrain Vehicle, vehículo todoterreno) gracias a la cual se aprovechan y exprimen de manera impresionante las posibilidades de estos aparatos que, en el momento, hacen furor en Colombia.

Los ATV son vehículos para una sola persona, cuando se usan en condiciones extremas, montados sobre chasises tubulares y con unas suspensiones independientes capaces de asumir todos los terrenos.

A ello se les agregan sistemas de transmisión en las cuatro ruedas, con controles de patinado. El efecto es que no solamente van a donde sea, sino que lo pueden hacer a velocidades sorprendentes, lo cual de inmediato crea un escenario de competitividad entre sus usuarios.

Los ATV son multifuncionales en cuanto a sus prestaciones. Pueden trepar montañas, pasar sobre superficies arenosas, cruzar ríos, quebradas o atravesar peligrosas trochas y caminos de herradura. La ligereza y agilidad, aunque no son pequeños, los hacen capaces de superar terrenos a los cuales definitivamente otros aparatos en ruedas no llegan.

La mayoría tiene un sistema de transmisión CVT (transmisión continuamente variable) que se asimila a una caja automática. Según el modelo, vienen con suspensión trasera de eje rígido pero los más especializados llegan con suspensión independiente. Los
modelos básicos usan frenos de tambor y los más avanzados frenos de disco, e incluso la gama más alta presenta un sistema de control de descenso, con discos sumergidos en aceite.
Los hay para todos los gustos y niveles de experiencia, pues es importante decir que este aparato requiere un manejo más técnico que el de una moto, ya que, aunque comparte algunas características como la ligereza, agilidad, posición y sistema de conducción de manubrio, exigen un conocimiento y estilo de manejo mucho más parecidos a los de un carro.

Por muy difícil que parezca el obstáculo, para el cuatrimoto puede ser bastante fácil pero para sacarles jugo hay que estar bien aperado. Es decir, tener el mejor equipo de seguridad como un buen casco de motocrós, gafas, pechera, coderas, rodilleras y unas buenas botas para poder emprender un paseo ya que esta aventura es considerada, en condiciones extremas, como una práctica de alto riesgo.
La posición de manejo es similar a la de la moto, con una diferencia importante en el comando del acelerador que, por seguridad, en lugar de ser un manillar que se gira con la muñeca, es una palanca, de tal manera que el conductor no tienda a quedarse pegado en el acelerador en los obstáculos.

Es importante tener en cuenta que cuando uno está andando nunca hay que sacar los pies ni intentar ponerlos en el suelo, ya que la velocidad y las ruedas traseras podrían hacernos pasar un mal momento.

Manejarlos en el barro es muy parecido a lo que se hace con un carro de rallyes, pues es muy habitual que derrapen en las curvas y que las ruedas exteriores tiendan a levantarse del piso, algo que se tiene que corregir inclinando el peso del cuerpo hacia el mismo lado de la curva.
Para subir una montaña es recomendable siempre llevar el peso del cuerpo hacia adelante mantener los pies firmes en los apoya pies, poner la caja de velocidades en un cambio bajo, y acelerar con mucho cuidado, para evitar que el cuatrimoto tienda a volcarse. En un descenso prolongado hay que trasladar el peso del cuerpo hacia atrás, mantener una velocidad baja, usar los frenos gradualmente, poner la caja en un cambio bajo y mirar hacia adelante, proyectando la mirada.

La cultura de los ATV permite llegar en ruedas a todas partes, pero hay que tener en cuenta que para manejar bien un aparato de éstos y sacarle partido a sus habilidades se necesita un proceso de aprendizaje que no es cosa de unas pocas horas sino de bastantes kilómetros.
Se puede andar en caminos donde escasamente una mula pasaría, atravesar ríos, caminos de lodo, etc., pero eso necesita piloto, astucia y habilidad para leer el terreno, por lo cual existe el espíritu de competencia y emulación entre los usuarios.

Adicionalmente, también son utilitarios ya que están siendo utilizados en labores agrícolas, cultivos de flores, fincas y para labores de carga, ya que cuentan con la posibilidad de enganchar un remolque a su tiro, y por su tamaño y grandes cualidades hacen cosas que con un tractor no son posibles.

Se consiguen muchos accesorios en el mercado que hacen que el propietario tenga la posibilidad de acondicionar su ATV para cualquier uso, que en este caso puede ser de competencia, aventura, y agrícola.
Para información sobre paseos en Quads, consulte www.termaleslaquinta.net.

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