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31 de julio de 2007

¿QUÉ ES LO QUE TE IMAGINAS?


Si no quieres tener más problemas de los que necesitas es conveniente que controles tus representaciones internas, es decir, cómo interpretas lo que ocurre y qué es lo que te imaginas. Ten en cuenta que entre tu organismo y tu mente hay un camino de doble vía, por el cual ambos se influyen recíprocamente. Lo que pasa por tu cabeza influye en tu estado fisiológico, y el estado fisiológico influye en tu estado mental.
Si quieres experimentar una sensación de enojo, te será más fácil si comienzas por hacer que tu organismo se asemeje al de una persona enojada. La mente y el cuerpo se influyen mutuamente, y en conjunto son la causa del estado en que se encuentra la persona. El estado a su vez es la causa de la conducta de la persona.
Las representaciones mentales abarcan lo que vemos y oímos mentalmente, incluyendo lo que nos decimos mentalmente. La fisiología involucra la postura y las modificaciones en los órganos corporales (como la epidermis), la respiración, y la tensión o relajación muscular. La conducta puede ser verbal (lo que decimos) o física (lo que hacemos).

¿QUÉ ES LO QUE TE DICES?


Un estado mental es una predisposición a interpretar los hechos de un modo determinado. Cuando hablo de un estado de ánimo, en cambio, me estoy refiriendo a la emoción o falta de ella que experimentas en un momento determinado. Cuando no experimentas ninguna emoción en particular, decimos que estás equilibrado o en un estado de equilibrio.
Un hecho que tal vez te sorprenderá es que tú mismo provocas tus estados de ánimo a través de lo que te dices a ti mismo, es decir, tu diálogo interno. La gente suele pensar que sus estados de ánimo, o sea las emociones que experimentan, se deben a lo que les ocurre, pero no es así. En realidad, se debe a la interpretación que hacen de lo que les ocurre. Esa interpretación es causada por un estado mental, el cual a su vez proviene de un sistema de creencias.
La interpretación que una persona hace de un hecho puede variar según el estado mental de la persona. Un estado mental, como ya lo dice su nombre, es algo transitorio; es algo en que uno está, no algo que uno es. Sin embargo, existen estados en los que cada uno está la mayoría de las veces (es decir, a largo plazo) y ello es debido a la constitución fisiológica y al sistema de creencias.
La persona optimista tiene más posibilidades de ser feliz que la persona pesimista por la simple razón de que, aunque las cosas le vayan mal, siempre piensa que van a mejorar. De esta manera nunca es completamente desgraciada. La persona pesimista, por el contrario, piensa que las cosas siempre van a empeorar, por lo cual nunca puede ser feliz.

IMPORTANCIA DE LAS CREENCIAS


Nuestro estado fisiológico condiciona nuestro estado mental: es difícil estar de buen humor cuando uno tiene un dolor de cabeza. Asimismo, encaramos las cosas de distinta manera si estamos cansados que si no lo estamos.
El estado mental en que te encuentras condiciona lo que estás dispuesto a hacer en un momento determinado, es decir las acciones que estás dispuesto a emprender. Los resultados que obtienes dependen de las acciones que emprendes, de manera que en resumen los resultados que obtienes dependen de tus estados de ánimo o estados mentales.
Existe otro factor que influye en el estado mental además del estado fisiológico: las creencias que tengas. Generalmente cuando se habla de creencias, se piensa que estamos aludiendo a creencias religiosas. Sin embargo, cualquier persona normal tiene muchas otras creencias además de las religiosas. Lo que ocurre es que esas otras creencias que no son religiosas están disfrazadas de "conocimientos".
Existen muchas cosas que tomamos como conocimientos que son creencias, que las aceptamos porque alguien con autoridad alguna vez nos dijo que era así, o porque todo el mundo alrededor nuestro cree que es así. Esas creencias también influyen en nosotros estimulando o limitando nuestras acciones. A ese conjunto de creencias no religiosas, muchas de las cuales son compartidas y algunas son personales, lo vamos a llamar sistema de creencias.
El sistema de creencias determina en gran medida lo que puedes y lo que no puedes hacer, o sea tus acciones. Tus acciones determinan tus resultados y finalmente, tu poder. El poder es la capacidad para obtener resultados.
La clave para triunfar es tomar el control de tus estados mentales y por lo tanto de tu comportamiento. Si quieres amor, seguridad, libertad, ser dueño de tu propia vida, debes contar (entre otras cosas) con un sistema de creencias positivo y no con uno negativo, que te ayude y no que te perjudique.

IMPORTANCIA DE LA FISIOLOGÍA


Tu fisiología es un factor que influye inmediatamente en la manera en que te sientes y que es fácil de modificar. Existe una relación entre el cuerpo y la mente. Esta relación ha sido bien estudiada y se ha comprobado que funciona en los dos sentidos: el cuerpo influye en la mente y la mente influye en el cuerpo. En este caso solamente nos interesa un aspecto bastante limitado de esta relación que abarca muchos aspectos. Nos interesa saber cómo la fisiología, o sea el funcionamiento de tu organismo, influye en la manera en que te sientes en este momento.
Hay tres factores fisiológicos que son muy importantes en tu estado de ánimo: la tensión muscular, la respiración y la postura. Tu cuerpo puede estar en tensión o relajado, ya sea en su totalidad o en determinadas partes. Tu respiración puede ser tranquila o agitada (aunque también existen otras variantes). La postura se refiere a la manera en que colocas los distintos miembros de tu cuerpo.
Cómo un ejemplo sencillo de la manera en que la fisiología influye en tu estado de ánimo, la próxima vez que te encuentres apesadumbrado o simplemente decaído prueba a hacer lo siguiente. En lugar de estar sentado o acostado, párate, echa los hombros hacia atrás y mira hacia adelante, no hacia abajo. Observarás un inmediato cambio de estado en tu ánimo, de mayor o menor medida según la circunstancias.
Existen también influencias a largo plazo de la fisiología, las que se refieren fundamentalmente al metabolismo, a lo que comemos y como procesamos lo que comemos, si hacemos ejercicio o no, etc.

¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?


Lo que la mayoría de las personas ansía es el cambio, ya sea de su estado de ánimo o de su conducta. Las personas quieren estar felices y no tristes, quieren poder hacer algo o poder dejar de hacer algo. Si te observas a ti mismo, verás que en la mayoría de los casos lo que anhelas se puede encasillar en algunas de estas opciones.
Cuando las personas dicen que lo quieren es dinero o amor, lo que en realidad quieren es la felicidad que piensan que les proporcionará el amor o las cosas que puedan comprar con el dinero. Quieren cambiar su estado de ánimo por otro más feliz.
La manera de lograr estos cambios es a través de la acción. Cualquier resultado es siempre producto de una o más acciones, y estos cambios de los que estamos hablando no son la excepción.
Para cambiar algo tienes que hacer algo. La clave entonces para conseguir los cambios que deseas es averiguar cuáles son las acciones necesarias y llevarlas a cabo.
Para averiguar cuáles son las acciones que te permitirán conseguir lo que quieres, lo que tienes que hacer es observar a aquellas personas que tienen lo que tú deseas. Si tu ambición es ser feliz, tienes que observar a las personas que conozcas que sean consistentemente felices. La palabra consistentemente se emplea aquí porque la felicidad es, hablando propiamente, un estado de ánimo y como tal es transitorio.
Si no conoces a una persona que tenga lo que tú quieres, tienes que tratar de hacerlo. No sirve para estos casos guiarse por lo que puedas ver en el cine, en una revista, o en la televisión. Tienes que ampliar el círculo de tus relaciones hasta incluir a la persona indicada, con la que debes poder tener frecuente contacto para poder observarla en la mayor cantidad de situaciones posibles.

LO QUE HACE LA DIFERENCIA


Habrás observado sin dudas a algunas personas que son notables por la manera en que resisten las adversidades. Estas personas se mantienen incólumes a pesar de los embates del destino, y resisten sin inmutarse los contratiempos que éste les depara. Su optimismo se mantiene inalterado y, a pesar de que un acontecimiento las pueda sumir momentáneamente en la desazón, pronto vuelven a un estado emocional normal.
Existe otro tipo de personas que parecen condenadas a la infelicidad. Parece que siempre tienen algún motivo para estar infelices. Los que las contemplan no pueden explicarse cómo, teniendo todo lo que tienen, no pueden ser felices. Seguramente habrás escuchado o leído de alguna estrella del espectáculo que, en la cumbre de su carrera, triunfando aparentemente en todos los aspectos, un día sorprende a todo el mundo suicidándose.
¿Qué es lo que diferencia a estos dos tipos de personas? ¿Cómo es que una, en medio de todos sus problemas, no se deja abatir por la pesadumbre, y la otra, teniendo todo para ser feliz, prefiere abandonar este mundo por su propia mano? El factor que hace toda la diferencia es la manera en que cada uno se comunica consigo mismo, en lo que se dice a sí mismo.
Para no perder el optimismo frente a las adversidades, no importa lo que los otros le digan a uno, sino lo que uno se dice a sí mismo.
Lo importante es lo que tú creas. El que crea que siempre habrá un mañana mejor nunca se dejará abatir por la desgracia. Aunque por un tiempo pueda sentirse desgraciado, pronto volverá a recobrar sus esperanzas. Si crees que nunca mejorarán las cosas, no solo te sentirás infeliz, sino es muy poco probable que hagas algo para mejorar las circunstancias.
Tus creencias influencian no sólo tu estado de ánimo, sino también las acciones que emprendes. Estas acciones son las que, en última instancia, van a decidir tu destino. Si piensas que hay posibilidad de mejorar, es posible que tomes alguna acción para conseguirlo. Si crees que es muy poco lo que se puede hacer, también es muy poco lo que intentarás. Como lo que te ocurra dependerá en gran parte de lo que hagas, los hechos terminarán dándote la razón.
Las únicas personas que no tienen problemas son las que ya no viven más. Mientras vivas, tendrás problemas; eso es un hecho de la vida. No debes dejarte abatir por los problemas, porque puedes terminar en una espiral descendiente de la que solamente saldrás saliendo de la vida. La manera de evitarlo es cambiando tu forma de pensar. Debes aprender a dirigir tu cerebro de manera que te ayude y no te perjudique.

CARACTERÍSTICAS DE LOS TRIUNFADORES


Existen personas que se han destacado a lo largo de la historia de la humanidad por las grandes proezas que han logrado.
Las personas que se han destacado por su grandeza, siempre han puesto pasión en lo que han hecho. No se alcanza la grandeza sin la pasión por ser y hacer algo grande.
Todos han demostrado tener fe en lo que eran y en lo que podían llegar a ser. Una fe inquebrantable en el propio valor y en el propio destino ha sido una de sus características.
Todos han sabido comprender el valor de la estrategia. Ellos han sabido manejar sus recursos, no los han desconocido ni los han despilfarrado.
Han manifestado tener claridad de valores. Para mantener una constancia en la acción es muy importante tener en claro qué es lo importante para uno, qué es lo que vale la pena. Los valores son sistemas de creencias que nos permiten juzgar lo que está bien o mal.
En todos ellos ha estado presente la energía. Por más de que toda obra comience como un pensamiento, se necesita una acción física para llevarla a cabo.
Han tenido capacidad para establecer relaciones personales, a lo cual se denomina poder de adhesión. No se puede considerar un éxito completo, el de una persona solitaria. El verdadero triunfador sabe aunar otras voluntades a la suya y hacer que el triunfo sea de muchos.
Como complemento y sustento de todo esto, han demostrado tener capacidad de comunicación consigo mismos y con los demás. La comunicación adecuada consigo mismo es fundamental para persistir en la acción, y la comunicación con las otras personas permite lograr el apoyo de las mismas para nuestros fines.
En resumen, el estudio de las vidas célebres demuestra que el éxito se consigue sabiendo lo que se quiere y estando dispuesto a pagar el precio que ello demanda.

PASAR A LA ACCIÓN


Tener éxito se puede definir como la capacidad para alcanzar lo que uno quiere. Lo que cada uno quiere alcanzar puede variar de persona a persona, pero la mayoría de las personas tiene como objetivo el dinero para conseguir una cantidad de cosas que desean.
Cualquiera sea el objetivo que persiga la persona, existe una estrategia general que debe adoptar para conseguir lo que quiere. Esto se aplica a todas las personas y todos los objetivos, y nadie que haya tenido éxito ha dejado de aplicarla.
En primer lugar, la persona debe saber qué es lo que quiere. Los objetivos que te propones deben estar lo suficientemente claros como para que veas sin dificultad el camino que debes recorrer para llegar a ellos. Los pasos a seguir te deben ser evidentes si tienes claramente definido tu objetivo.
Una vez que has definido claramente tu objetivo, y que tienes una sucesión definida de pasos a ejecutar, debes pasar a la acción.
Si esperas para comenzar a tener todo perfectamente planeado y a que estén dadas las condiciones perfectas, es posible que nunca comiences tu recorrido.
Una cualidad que tienen todas las personas de éxito es la de poder cambiar lo que sea necesario cuando es necesario, siempre en función de alcanzar la meta que se han propuesto desde el inicio.
La flexibilidad es una condición ineludible cuando se quiere alcanzar una meta a largo plazo.
Es necesario adaptarse a los cambios y modificar aquellos procedimientos que no resultan ser eficaces.

LA COMUNICACIÓN ES EL PODER


Si definimos el poder como la capacidad de producir resultados, podemos decir que, en lo que respecta al destino de tu vida, la forma en que te comunicas es lo que te dará el poder para conseguir lo que deseas. Esto es así porque es la acción lo que produce resultados, y lo que distingue a los que tienen éxito es la capacidad de ponerse en acción.
La conducta está formada por todas las acciones que realizamos, y tanto la conducta como los sentimientos tienen su raíz en alguna forma de comunicación. De manera que lo que hacemos en la vida está determinado por la manera en que nos comunicamos con nosotros mismos.
Dos tipos de comunicación configuran nuestras experiencias: lo que nos decimos a nosotros mismos y lo que transmitimos a los demás. Tu grado de comunicación con los demás determinará tu éxito con los demás, lo que podríamos llamar "éxito externo". La manera en que te comuniques contigo mismo determinará el grado en que percibas tu éxito como tal, lo que vendría a ser el "éxito interno".
Efectivamente, lo que tú percibes de la vida no es el resultado de lo que te ocurre, sino de la interpretación que haces de lo que te ocurre. La calidad de tu vida no está determinada por lo que te ocurre, sino por lo que haces con lo que te ocurre. Tú eres la única persona que puede decidir cómo sentir y cómo actuar, en función de cómo hayas elegido percibir tu existencia.
Aunque te parezca imposible, tus estados mentales y tu conducta están bajo tu dominio. Tú puedes controlar tus estados mentales y, al hacerlo, puedes controlar tu conducta. Mucha gente cree que la forma en que sienten es algo que no está bajo su control, sino que depende de acontecimientos externos.
No es inevitable estar deprimido. Es algo que puedes evitar si tienes en cuenta que nada tiene sentido, excepto el que tú mismo le quieras dar. Puedes armar tus estados emocionales de la misma manera en que un director teatral o cinematográfico lo hace con los de los espectadores, y de esa manera disfrutar siempre del estado de ánimo que te resulte más placentero.

TENER ÉXITO


Se da a entender que el éxito es algo que se puede poseer como si fuera una cosa material, o algo que se pueda alcanzar como uno podría alcanzar la cima de una montaña. Daría la impresión de que el éxito es un lugar al que uno puede llegar después de mucho andar, pero donde una vez arribados podemos descansar tranquilamente.
Esta es una idea equivocada que ha provocado la infelicidad de mucha gente. Se tiende a confundir el tener éxito con tener la posesión de muchos tipos de cosas materiales: billetes de banco, residencias, automóviles, u otras cosas menos tangibles como amistades, amor, admiración.
Es lo que permite que tengamos o disfrutemos de todas cosas. Ser exitoso es una cualidad de la persona, y lo que llamamos "tener éxito" es, nada más ni nada menos, que los resultados de esa cualidad.
La capacidad de tener éxito es lo que distingue a las personas que lo tienen de las que no lo tienen. Esta capacidad no está necesariamente enfocada a conseguir riqueza o fama. Es una capacidad genérica para obtener en la vida los resultados que uno desea. La persona exitosa es aquella que puede obtener lo que desea, y la mayoría de los que tienen esta capacidad la orientan hacia lo que la mayoría desea: dinero y amor.
Para tener éxito uno de los factores fundamentales es saber comunicarse, tanto con uno mismo como con los demás. Aunque no lo sepas, todos mantenemos una permanente comunicación con nosotros mismos. Todo el tiempo estamos hablando con nosotros mismos sin emitir una palabra, solamente dentro de nuestra cabeza. Esto es lo que se llama el "diálogo interior".
La calidad de tu diálogo interior es uno de los factores de los que depende que tengas éxito o no. Debes aprender a tener un diálogo contigo mismo que te permita alcanzar los resultados que deseas.
La forma de comunicarse con los demás también es importante porque casi en la totalidad de los casos el resultado que queremos obtener depende de la cooperación de otras personas.

RECONOCE TUS PROPIOS ERRORES


La superación personal empieza por la aceptación de sí mismo, reconociéndose tal como uno es con sus virtudes y sus defectos. Entre lo que debes reconocer, renunciando a cualquier ilusión que puedas haber tenido, es que eres un ser humano y que, como tal, estás expuesto a equivocarte y a cometer errores.
Debes evitar ser arrogante y pretender la infalibilidad. Así como no exiges a los demás la infalibilidad, tampoco te crees a ti mismo infalible ni dueño de la verdad. Reconocer a los demás el derecho a decidir su propio destino implica renunciar a hacer proselitismo y a tratar de que todos piensen de la misma manera.
Cuando uno busca su propia verdad y no se deja convencer por lo que los otros dicen, reconoce a los demás el mismo derecho. Esto forma parte del principio de tratar a los otros como quisieras que los otros te traten a ti mismo. Les reconozco a los demás el derecho a opinar de manera diferente a la mía.
La consecuencia de esto es la humildad. Ser humilde no significa arrodillarse ante nadie, sino reconocerse como un ser humano con todas sus imperfecciones, reconocimiento que justamente es lo que le impide considerarse mejor que los otros y con derecho a imponer su propia verdad.

EVITA LA QUEJA Y LA CRÍTICA INÚTILES


Una persona que desea mantener la armonía tiene que aprender a evitar quejarse de aquellos hechos que no puede o no le interesa cambiar, y la misma política tiene que aplicar a las personas con las que se relaciona.
Se debe asumir la responsabilidad por tu propio destino, teniendo en cuenta por supuesto que existen hechos fuera de tu control. Debes realizar las acciones que están a su alcance para influir en su destino y no perder tiempo lamentando aquellas cosas que no se pueden cambiar, sino rehacer tus planes según cómo se presenten las circunstancias.
Si acatas el principio de responsabilidad no andarás fijándote en lo que hacen los demás ni siquiera para echarles la culpa de lo que te pasa a ti.

ACEPTA A LOS DEMÁS


Es difícil aceptar a los demás tal como son. Nos gustaría que los demás fuesen copias exactas de nosotros mismos.
Una comprobación experimental de lo dicho consiste en lo siguiente: elige a una persona que no te conozca y observa atentamente su manera de vestir, de actuar y de hablar. Luego entabla relación con ella pero con la precaución de tratar de imitarla lo más hábilmente posible. Si a continuación haces que una tercera persona le pregunte que opinión le ha merecido su nueva relación (o sea tú), verás que has causado una excelente impresión.
Nos sentimos más a gusto con gente que se parece a nosotros.
Tienes que aprender a aceptar a los demás tal cual son. Esto quiere decir que, si eres su superior de alguna manera, tienes de dejar de tratar que actúen como tú actuarías. Si, por el contrario, es el otro el superior, tienes que dejar de esperar que actúe como tú lo harías.
Hay más de una manera de hacer las cosas y todas son igualmente válidas. En ese caso cada persona debe tener la libertad de hacerlo del modo que mejor le parezca. Si te obstinas en que todo tiene que hacerse a tu modo, generarás rencor contra ti o saldrás tú mismo frustrado. Lo seguro es que de un modo o del otro las relaciones personales se verán perjudicadas.

EVITA LOS ENCASILLAMIENTOS


La superación personal implica estar abierto a la posibilidad del cambio, no encasillarse ni encasillar a los demás. El encasillamiento es una manera de rehuirse a las experiencias nuevas, de seguir siempre en la vieja rutina. El encasillamiento se consigue poniéndose etiquetas a sí mismo y poniéndoselas a los demás.
Las distintas etiquetas que una persona se puede aplicar a sí misma se refieren a sus características físicas, su carácter, su conducta social y sus hábitos. El problema se presenta cuando se usa el concepto de sí mismo para privarse de experiencias que podrían enriquecernos.
Hay personas que evitan sistemáticamente explorar lo desconocido y abrirse a nuevas experiencias, recurriendo a las etiquetas que llevan pegadas. Pueden decir "Yo soy así, siempre he sido así y no voy a cambiar" para negarse a considerar siquiera la posibilidad de emprender actividades diferentes de las que siempre han hecho.
Es común que, cuando llegamos a una cierta edad, nos encontremos provistos de una serie de etiquetas que los otros nos han adjudicado o que nosotros mismos nos hemos asignado. Reflexione….

EVITA LA IRA


Es perfectamente posible vivir una vida sin ira. La ira no es una parte imprescindible de la naturaleza humana. Tú puedes aprender a no experimentar ira, con lo cual te librarás del problema psicológico de reprimirla y del problema fisiológico de tener una úlcera.
La ira es siempre la reacción a una frustración, y una frustración es lo que te ocurre cuando te falla algo que esperabas, algo con lo que contabas.
Generalmente somos presa de ira cuando alguna circunstancia nos impide hacer o conseguir lo que desearíamos, o cuando alguna persona no se comporta de la manera que nos gustaría. Cualquiera sea la razón por la que te sientes enojado, la realidad es que tú decides enojarte; nadie te obliga a hacerlo.
Así como has decidido que es lógico enojarse o que tienes razón al hacerlo, puedes decidir también lo contrario: que no es necesario hacerlo.
Las personas que regularmente dan rienda suelta a su ira no sacan la cuenta del deterioro en la calidad de vida que esto les ocasiona.
Muchas personas han crecido en familias donde la ira era lo común y no conocen otro estilo de vida. Estas personas no se dan cuenta de que es posible vivir mejor porque nunca han vivido de otra manera.
La ira puede impedirte pensar en maneras efectivas de encarar el problema. Una actitud serena te permite encarar formas constructivas de resolver la situación o de lograr que no se repita en el futuro.
Plantear tu disconformidad de forma educada y amable es un recurso con posibilidades de conseguir un resultado favorable.
Recuerda siempre que enojándote con los demás no los vas a hacer cambiar.

NO DEPENDAS DE LOS DEMÁS


El objetivo más importante de la superación personal es alcanzar la autonomía en todos los aspectos. Superarse implica tener opiniones propias, no aceptar pasivamente las opiniones de los demás. Sin rechazarlas indiscriminadamente, tomarse el tiempo para analizarlas y determinar si son valederas.
En el plano emocional significa que tus sentimientos no dependen de los demás. No puedes permitir que los demás sean la causa de que estés alegre o triste. Tus sentimientos deben ser provocados por tu propia decisión o por acontecimientos ajenos a la voluntad de una determinada persona.
Nada te impide disfrutar de sentimientos positivos como la alegría, la amistad y el amor.
Con respecto a las infelicidades de origen amoroso es donde existe más confusión sobre el tema de la autonomía. La mayoría de las personas entiende que el amor debe ser algo recíproco y que si tú amas a una persona, esa persona te debe amar a ti. Si tu amor no es correspondido, no te queda más remedio que ser la clásica víctima de amor.
Sin embargo, esto no tiene que ser necesariamente así. En primer lugar, nada te impide amar a otra persona aunque esa persona no te ame a ti o tal vez ni tenga noticia de tu existencia. En segundo lugar, si la otra persona no te devuelve tu amor, no es obligación que tengas que sentirte infeliz. Si, para amar a alguien, necesitas que esa persona te ame a ti, eso no es verdadero amor sino un sentimiento egoísta y que te hace dependiente del otro.

EVITA LA CULPA


El sentimiento de culpa es algo que te puede estropear los mejores momentos y su erradicación demandará un gran esfuerzo de tu parte. Lo principal en este tema es aprender a distinguir cuándo y de qué debes sentirte legítimamente culpable, y qué debes hacer en ese caso.
Una cosa que debe quedar en claro es que el sentimiento de culpa, sea procedente o no, no soluciona nada por sí mismo. Si yo hice algo de lo que debo arrepentirme, por más culpable que me sienta y por más tiempo que arrastre ese sentimiento, el acto indebido va a seguir siéndolo y nada se va a adelantar en cuando a subsanarlo. De aquí se deduce que el sentimiento de culpa, sea correcto o no, es siempre inútil. Su única función es inducirme a hacer algo para corregir lo mal hecho. Si no tengo intenciones de corregirme o esta corrección es imposible, es inútil sentirme culpable.
En los casos en que realmente tenga razones para sentirme culpable, lo que debo hacer es llevar a cabo esa rectificación. Una vez que haya hecho lo posible para solucionar el tema, el sentimiento de culpa desaparecerá por sí solo.
Si me siento culpable por haber tratado mal a alguien y esa persona no está disponible para pedirle disculpa, sea porque haya muerto o por otra causa, lo que debo hacer es olvidarme del asunto porque no tiene solución.
La facilidad que tenemos los humanos para sentirnos culpables es utilizada por algunas personas para obtener control sobre otras. Este procedimiento es nocivo, pero por desgracia muy común.

ACÉPTATE COMO ERES


La aceptación de uno mismo tal cual es constituye uno de los pasos más importantes para la superación personal. No se puede estar en paz si uno está disgustado con uno o más aspectos de su cuerpo o de su personalidad.
Son muy pocas las personas satisfechas con la manera en que vinieron al mundo. Generalmente el problema se centra en las características corporales y ello es así porque el tipo de sociedad en que vivimos ha otorgado una importancia excesiva a la apariencia del cuerpo como factor clave de exitosas relaciones interpersonales.
Se insiste a través de los medios para que seamos más delgados, para que seamos más altos, para que nuestro cabello sea de tal color. Se nos dice que la popularidad, la cantidad de amigos que podemos tener, dependen de estos factores.
En otras palabras, cuánto más "lindo" o "linda" uno es, más probabilidad tiene de ser popular entre sus conocidos y de conseguir amor y felicidad. Por lo menos esto es lo que quieren hacernos creer los avisos publicitarios de las empresas que lucran con la venta de productos para que la gente deje de ser "fea". El concepto que tienen estas empresas de la fealdad según los avisos que publican es que una persona es fea cuando no está en condiciones de desfilar por una pasarela luciendo la ropa de las casas de alta costura.
Si esa es tu situación, debes aprender a desembarazarte de ese sentimiento de frustración atribuyéndolo a su verdadera causa, la cual no es que seas defectuoso de nacimiento, sino que te comparas con un ideal que no tiene nada de sagrado ni de eterno, y que en cambio es una cosa comercial y del momento. Además, si miras a tu alrededor, verás que la mayoría de las personas no cumplen ese ideal que se promociona desde las revistas y la televisión, sin que ello le impida llevar una vida normal y feliz dentro de sus posibilidades.
Otro factor que contribuye a la infelicidad de la persona, pero en menor medida, es la insatisfacción con algún aspecto de su personalidad o de su mente. Cada uno de nosotros viene al mundo con una cierta personalidad y con una cierta capacidad mental. La mayoría está contenta con lo que ha recibido porque la sociedad no pone mayor énfasis en estos aspectos, aunque esto difiere de una sociedad a otra.

CONTROLA TUS SENTIMIENTOS


Crecemos en un ambiente social que nos estimula a pensar que no somos dueños de lo que sentimos, pero en realidad no es así. Tus sentimientos son una reacción física que experimentas como una consecuencia de tener un pensamiento. Tus pensamientos, ya sean sobre ti mismo, sobre otras personas o sobre el mundo inanimado, son siempre de tu exclusiva competencia.
Nadie puede obligarte a pensar sobre un determinado asunto o de determinada manera. Nadie puede entrometerse con tus pensamientos. Salvo los casos especiales de técnicas psicológicas como el lavado de cerebro o el hipnotismo, tú decides sobre qué y cómo prefieres pensar.
Los sentimientos no aparecen por sí solos; son provocados por objetos o hechos que te llegan a través de percepciones, ya sea desde el exterior o desde tu interior. Tú percibes algo que ocurre dentro o fuera de ti, o algún objeto del mundo que te rodea. Esa percepción provoca un pensamiento que a su vez provoca un sentimiento. Esta es la cadena que debes tener presente si quieres controlar tus sentimientos.
Nadie está permanentemente alegre o triste o enojado; los sentimientos van y vienen aunque en ciertas personas algunos ocurran con más frecuencia que otros. Hay personas que están tristes la mayor parte del tiempo y otras en cambio están contentas. Pero no hay nadie, por más alegre que sea, que esté todo el tiempo alegre.
No hay tristeza ni felicidad que dure eternamente: los sentimientos se alternan con mayor o menor rapidez, y así hay algunas personas en que duran más y otras en que duran menos.
Cuando pensamos que algo puede influir positivamente o negativamente en una necesidad, sentimos algo.
Si no quieres estar sujeto a ser como un títere emocional al cual los demás hacen sentir alegre o triste tirando de la cuerda adecuada, lo que tienes que hacer es negar a las demás personas el poder de influir en la satisfacción de tus necesidades.
Este poder es el que les concedemos a través del pensamiento. La interpretación que hacemos de las acciones de los otros es lo que provoca los sentimientos que experimentamos. Por ejemplo, si alguien falta a una cita, pensamos que esa persona no nos aprecia y nos sentimos tristes, cuando a lo mejor existe otra causa.

ESTABLECE TUS PROPIAS REGLAS


El ser humano actúa, en general, en base a ciertas reglas; no lo hace normalmente en forma al azar. Esto es lo que determina la existencia de una conducta esperada. Cuando decimos que alguien se comportó en forma inesperada, es porque esperábamos una determinada conducta y esa conducta no se produjo. El hecho de que podamos esperar una conducta indica que existen reglas que rigen la conducta de la persona.
Como persona sensata, seguramente elegirás adoptar un gran número de conductas que te asegurarán llevar a cabo una vida social con la menor cantidad posible de fricciones.
Lo importante es darse cuenta que siempre eres tú el que tiene el poder de elegir. Tú eliges la manera de comportarte teniendo en cuenta el medio en que vives y los beneficios que esperas obtener de la conducta adoptada.

VIVE EN EL PRESENTE


Es común encontrar personas que viven angustiadas por lo que les puede deparar el futuro. Otras personas parece que vivieran en el pasado: solamente se dedican a rememorar acontecimientos que ya ocurrieron. Ambos tipos de personas tienen en común que evitan o no se dan la posibilidad de vivir en el presente.
Vivir en el presente significa que debo prestar atención a lo que está ocurriendo aquí y ahora. Prestar atención es la condición para la acción, para obrar.
Poder obrar conforme a las circunstancias es la clave para tener una oportunidad de que las cosas te vayan bien. Si vives en el presente, puedes actuar sobre el mismo y así tener la oportunidad de que te vaya mejor.
La persona que vive angustiada por lo que le pueda deparar el futuro disminuye su capacidad para ocuparse del presente y, a cambio de eso, no consigue mejorar su situación. Ello es así porque el futuro es en gran medida imprevisible.
Puedes prever el futuro pero solamente hasta un cierto punto. Tus mejores previsiones pueden quedar inutilizadas por acontecimientos que están fuera de tu control.
Una vez que has previsto lo que puedes prever y has tomado las medidas que puedes tomar, ya no tiene sentido seguir preocupándote por lo que pueda pasar. Si ya has hecho todo lo posible, dedica tu atención a otras cosas.
El presente es lo único de que disponemos. El pasado ya pasó y el futuro está por venir. Hay que prestar atención al presente para ver qué es lo que tenemos que hacer ahora y para aprovechar lo que podamos disfrutar ahora.

ELIMINA LOS HÁBITOS NOCIVOS


Todo cambio de vida significa cambiar unos hábitos por otros. Se ha dicho y repetido que el hombre es un animal de costumbres, por lo que no está de más estudiar un poco en qué consiste esto del hábito. Los hábitos se van desarrollando a medida que vivimos, ya que un hábito es simplemente una forma predeterminada de actuar en una cierta situación.
Los hábitos tienden, simplemente, a ahorrarnos el trabajo de pensar. En nuestra vida diaria hay todos los días situaciones en que tenemos que realizar actividades que ya las hemos realizado infinidad de veces, que van desde ponernos o sacarnos la ropa, a actividades más complejas como conducir un automóvil.
Cuando vas recorriendo el camino de la vida, vas experimentando situaciones viejas en la ya que has estado antes y nuevas, aquella en la que nunca te has encontrado.
Ante cada situación es lógico que te preguntes cómo vas a reaccionar, dado que el hombre no tiene, como los animales, el instinto que le indica qué hacer en cada momento.
Entonces tendemos a repetir aquellas conductas que, en ocasiones anteriores, nos han dado buenos resultados. De esta manera se va constituyendo un hábito.
Los hábitos son generalmente influidos por las tendencias, es decir, por las características de nuestra personalidad que ya traemos al nacer.
Intentar conocer lo más que puedas de tu personalidad y sacar el mejor partido posible de ella.
Actitudes tales como vivir recordando un pasado que no puede volver o esperando un acontecimiento que nunca llegará, lamentarse por cosas que hemos hecho y que no tienen ya remedio, desear cosas sin hacer nada por conseguirlas, son malos hábitos que pueden ser reemplazados por conductas más positivas. El trabajo de hacerlo nunca será fácil dado que hay que luchar contra costumbres de muchos años, pero ciertamente los resultados harán que valga la pena intentarlo.

EVITA LAS POSTERGACIONES


Cuando te encuentres en la situación de tener que afrontar un cambio en tu vida, surgirá inevitablemente el temor a dejar atrás lo conocido y tener que internarte en un terreno nuevo, donde las experiencias anteriores ya no tienen validez y tendrás que encontrar nuevas formas de respuesta para reemplazar a las viejas a las que estabas acostumbrado.
Deberías evaluar detalladamente si lo que estás eligiendo hacer es realmente dictado por la voz de la razón o lo es, en cambio, por la voz del miedo. Si has pensado profundamente en lo que vas a hacer y todos tus razonamientos te encaminan a pensar que no es el momento adecuado para hacer algo, no tiene nada de malo que lo dejes hasta que cambien las circunstancias.
Si lo que te está frenando es el temor a lo que no conoces, tienes que pensar que esta es una reacción natural y que le ocurre a todo el mundo. El miedo no es un motivo válido para dejar de actuar cuando se han analizado cuidadosamente todas las posibles consecuencias de lo que piensas hacer.

RESPETA TUS PROPIAS NECESIDADES


La vida no es tan fácil como para que una regla o un conjunto de reglas te pueda asegurar que todo irá bien en tu vida y que nunca tendrás que lamentarte de algo que hiciste. Puedes equivocarte tanto siguiendo las reglas como dejando de hacerlo.
Existen personas que se limitan a vivir según lo que la sociedad espera de ellas; existen otras que solamente obedecen a su voluntad y no les interesa lo que puedan pensar los otros. Entre ambos extremos se encuentra la posición más adecuada para la mayoría de nosotros. Si queremos crear más felicidad en nuestra vida, tenemos que tener en cuenta nuestros propios deseos y necesidades, no solamente los de los demás.
Si opinas que la vida no te ha dado toda la felicidad de la que serías merecedor, sería conveniente que revises las decisiones que has tomado y en qué medida lo que los otros esperaban de ti ha influido en el rumbo que has tomado.
Una exploración profunda de tus verdaderas necesidades puede ser indispensable para saber cuál es el camino que te conviene seguir.
La libertad de poder elegir tiene el precio de que podemos equivocarnos, pero esto no debe impedirnos decidir por nuestra cuenta habiendo hecho primero un cuidadoso estudio de todos los factores involucrados. No debes temer a equivocarte y no debes sentirte culpable si luego resulta que no elegiste la mejor opción, suponiendo siempre que lo hayas hecho a conciencia y después de haber pensado suficientemente lo que ibas a hacer.

PERSISTE EN LA DECISIÓN DE SUPERARTE


Todo cambio que desees hacer en la manera en que los demás se comportan, debe ser realizado de forma indirecta a través del cambio de tu propia conducta. Mientras no cambies la forma en que te conduces, te seguirán ocurriendo las mismas cosas que ahora. A veces cuesta entender esto, porque a nadie le gusta cambiar. Cada uno de nosotros tiene un patrón de conducta que ha adquirido a lo largo de la vida por una u otra razón, y esas razones son las que hay que analizar para ver si siguen siendo válidas o no.
Para poder cambiar nuestra situación tenemos que cambiar nuestra conducta. Tienes que ser sincero contigo mismo para poder cambiar tu rumbo, y esta es una de las cosas que cuestan porque al ser sincero tienes que empezar por reconocer esos miedos que tanto tiempo has estado ocultando. El miedo es una de las grandes fuerzas motoras de la conducta y hacemos todo lo posible por evitarlo, hasta llegar a engañarnos a nosotros mismos.

TOMA TUS PROPIAS DECISIONES


Cuando dejamos atrás la infancia y la adolescencia, ya nuestros pasos dejan de estar bajo la dirección de nuestros padres y nos encontramos con que tenemos que decidir por nuestra cuenta hacia dónde los encaminamos. Es entonces que nos asaltan las primeras dudas, que no nos abandonarán por el resto de nuestra vida.
¿Cómo orientarnos en el camino de la vida? Muchas veces resulta difícil, pero sin embargo debemos hacerlo, debemos tomar una decisión: vamos hacia aquí o hacia allí. La esencia de la vida es el movimiento; si algo se mueve es porque tiene vida. La inmovilidad es sinónimo de muerte, por lo que no podemos quedarnos inmóviles: tenemos que movernos.
Tenemos que evaluar cada elemento del que disponemos y determinar qué confianza le vamos a otorgar. Buscaremos la información que nos falta, ya sea preguntando a otras personas o investigando en los libros o revistas. Y al final, tendremos que tomar una decisión.
Esa decisión que tomes, marcará, en menor o mayor medida, el rumbo de tu vida. Puede ser una cosa de poca importancia, o algo realmente significativo. Lo que debes darte cuenta es de que, en gran medida, la orientación que tome tu vida dependerá de las decisiones que hagas.
Por supuesto que pueden ocurrir sucesos fuera de tu control que te obliguen a seguir un determinado rumbo, acontecimientos en la sociedad o en tu familia que te coloquen en una situación que tal vez no hubieras elegido. Pero aún en ese caso, siempre habrá algún aspecto en el cual puedas y tengas que ejercer tu decisión personal.
Gran parte de lo que te ocurre cae dentro de tu capacidad de decisión. Si renuncias a tomar el control en aquellos casos en que sí puedes hacerlo, también estás tomando una decisión: la de dejar que algún otro se ocupe de lo que tú no quieres hacer, es decir, determinar que será de tu vida.
Decidir es una tarea angustiosa, ya que pocas veces se tiene la información necesaria o la seguridad de que lo que uno decida podrá llevarse a cabo. Por eso es que muchas personas escapan a esta responsabilidad, dejando que el azar u otras personas decidan por ellas. Están en su derecho al hacerlo, pero después no deben quejarse si las cosas no salieron como querían.
Existen técnicas que te pueden ayudar a que tu decisión sea mejor. Aprender esas técnicas es, en cierta manera, aprender a vivir, ya que la vida consiste en eso: en tomar decisiones. Recuerda siempre que si tú no tomas el control de tu vida, alguien lo hará por ti.

CONTROLA TUS PENSAMIENTOS


Existe un aspecto clave que separa al que puede tomar el control de su vida de aquel que no está en condiciones de hacerlo. Ese aspecto fundamental es el control que puedas tener sobre tus pensamientos: estar en condiciones de elegir cuáles emociones quieres tener, lo que significa inteligencia emocional, y poder llevar adelante tu trabajo de un modo productivo que te permita alcanzar la superación personal.
La inteligencia emocional es la característica que te permite controlar las emociones. Consiste en tener las emociones que tú quieres tener y no tener aquellas que no quieres. Las emociones surgen de los pensamientos, aunque a veces tan rápidamente que no nos damos cuenta. Por ejemplo, el pensamiento de algo querido que has perdido es lo que te causa dolor emocional.
Muchas veces no queremos olvidar. Uno de los mayores inconvenientes que afronta la persona que quiere seguir la senda de la superación personal, es el de ser sincera consigo misma. El cerebro humano, esa máquina maravillosa, nos brinda posibilidades asombrosas que no son percibidas por la mayoría de la gente.
Una de esas posibilidades es la de engañarnos a nosotros mismos, lo cual a primera vista parece imposible. Podemos evitar ver lo que no queremos ver y pensar que todo es color de rosa. La persona que quiere superarse tiene que amar, antes que a nada, a la verdad, aunque ésta sea dolorosa. Nadie puede superarse si no se basa en la verdad.
Para poder, entonces, manejar tus emociones y no estar manejado por ellas, lo primero que tienes que hacer es aclarar qué es lo que quieres, qué pensamientos quieres tener y cuáles prefieres evitar. Luego, a través del control de tus pensamientos, podrás tener la anhelada tranquilidad espiritual y disfrutar de las emociones placenteras a las que tengas derecho.

ASUME LA RESPONSABILIDAD


Existe un ejercicio que te puede ayudar a avanzar en la superación personal y que es indicado para las personas que recién se inician en el tema. La mejor oportunidad para realizarlo es cuando estás preocupado por algo que te está pasando. Cuando esto ocurra, trata de llevar a cabo los siguientes pasos.
A partir del hecho o situación que te está preocupando, comienza a recordar los acontecimientos que sucedieron con anterioridad. La cantidad y tipo de acontecimientos a los que debes pasar revista guardan relación con la que es tu preocupación actual. Si se trata de una situación puntual, pueden ser las circunstancias de la última semana o del último mes. Si se trata de algo que ya lleva ocurriendo cierto tiempo, puedes tener que remontarte varios meses o años hacia atrás.
Una vez que has completado el paso anterior, debes tratar de establecer lo que podemos llamar una relación de causalidad entre los hechos que has rescatado del pasado. Esto significa que debes tratar de ver qué hecho ha proporcionado la oportunidad para que se produzca tal otro.
La reacción de las personas cuando realizan este tipo de ejercicio, se puede encuadrar en general en dos clases diferentes. Unas encuentran que todo lo que les pasa es el resultado de la acción de otras personas. En cambio, otros individuos hallan en sus propias acciones la causa de los hechos que les han acontecido.
Desde el punto de vista de una persona, un hecho de su vida puede ser debido a la acción de la misma persona, a la acción de otra u otras personas, o a la acción de la Naturaleza.
La mayoría de las personas tienden a atribuir la razón de lo que le ha sucedido, ya sea a sí mismas o ya sea a factores ajenos a ellas mismas.
La forma en que interpretas los acontecimientos de tu vida es de primordial importancia en tu posibilidad de superarte como persona. Si sistemáticamente tratas de colocar en otros la responsabilidad de lo que te ocurre, esta conducta nociva te impedirá progresar. Debes comenzar por asumir tu parte de responsabilidad en los sucesos de tu vida.
Tampoco es saludable el extremo opuesto, atribuirse la responsabilidad de todo lo que te pasa. Todo tiene su límite.
En la mayoría de los casos, somos responsables de las cosas que nos ocurren, porque, de alguna manera o de otra, hemos proporcionado la oportunidad para lo que ha ocurrido, pero también debemos saber liberarnos de la culpa por aquellos acontecimientos de los cuales no podíamos saber que iban a ocurrir.

CAMBIA LA MANERA DE RELACIONARTE


Los demás te tratarán de la misma manera que tú los tratas a ellos.
Lo mismo que damos es lo que recibimos. Y acá no cuentan solamente las palabras que digas, sino muchas otras cosas.
Existe un lenguaje que no es verbal, sino corporal. La expresión de la cara es muy importante en este lenguaje, la postura del cuerpo, la forma como saludas, la forma en que lo dices y tu expresión facial.
Lo que dices sin hablar puede contrarrestar completamente las palabras que pronuncias.
La actitud revela más que las palabras, y la gente lo que percibe es la actitud y no las palabras.
El lenguaje corporal es inconsciente en la mayoría de las personas, ya que sólo a través del entrenamiento se consigue controlar tanto el lenguaje hablado como el lenguaje corporal.
Por lo tanto, para evitar que los demás te traten con hostilidad, lo primero que tienes que hacer es eliminar la hostilidad dentro de ti mismo, porque, aunque quieras disfrazarla con bonitas palabras, la gente hará caso a lo que realmente sientes y que se percibe a través de tu lenguaje corporal. Y si lo que perciben es hostilidad, entonces es hostilidad lo que vas a recibir a cambio.

ACEPTA LOS PROBLEMAS DE LA VIDA


Muchas veces nos desesperamos por la cantidad de problemas que tenemos que afrontar diariamente: en el trabajo, en la casa, en cualquier otro lado. Parecería que fuéramos de problema en problema; no terminamos de salir de uno cuando ya aparece otro.
En esos momentos solemos decir: "¡Que feliz sería si no tuviera tantos problemas!" Sin embargo, este es un enfoque equivocado. Mientras vivamos, la vida nos presentará inevitablemente problemas para resolver, y el hecho de ser feliz no está relacionado con la existencia o no de problemas sino con la manera en que los enfrentas.
Se dice que tenemos un problema cuando algo no se produce de la manera que nos gustaría.
Los problemas son una parte ineludible de la vida. Si queremos vivir, tenemos que enfrentar problemas. Pero no debes verlo como un mal irremediable, sino como una oportunidad para superarte. Cada problema es una oportunidad para ejercer tu razonamiento, que es la manera de crecer.
Con cada problema que se te presenta, tienes las dos opciones: resolverlo o ignorarlo. Existen distintos tipos de problemas, y a menudo se presentan varios simultáneamente. Sería una cuestión sin sentido tratar de resolver todos sin que falte uno.
Cuando tenemos que enfrentar varios problemas al mismo tiempo, lo primero que tenemos que hacer es jerarquizar los mismos. Tus recursos son limitados y por tratar de solucionar los menos importantes dejes la solución de los más urgentes.
Al comenzar a tratar de resolverlos es el momento cuando realmente está en juego la posibilidad de ser feliz. Esto radica en la actitud con que afrontas tus problemas.
Hay tres actitudes con las que puedes encarar la resolución de tus problemas: "Soy incapaz de solucionar nada", "Nada es demasiado difícil para mí" y "Algunas cosas podré resolver y otras no". La última opción es la única que te puede ayudar a tener más felicidad en tu vida.
La clave es tener confianza en si mismo y la actitud con que encaremos la realización de algo incluyendo una dosis de realismo.
Si supones que eres incapaz de resolver cualquier problema que se te presente, estarás constantemente dependiendo de alguna otra persona para poder vivir.
Debes tratar de ser tan autónomo como te sea posible, dentro de los limites que implica seguir siendo un ser humano.
Vivir encadenado a los otros para que te solucionen tus problemas, es condenarte a la infelicidad.
Si tienes una apreciación realista de tus posibilidades y reconoces que algunas cosas podrás resolver y otras no, estás mucho mejor preparado para ser feliz.
Es importante darse cuenta de que hay hechos que escapan a nuestra decisión y que, por más buena intención que pongamos, no lograremos cambiarlos.
Siempre tenemos que ponderar hasta donde llegan nuestras posibilidades, y tratar de llegar hasta el límite de las mismas, pero no pretender ir más allá.
Si eternamente estás tratando de hacer lo que no puedes, eternamente serás infeliz.
Debes alegrarte por los problemas que has podido resolver y no amargarte por aquellos que quedaron sin solución, descansando siempre en la tranquilidad que te da el saber que has hecho todo lo que has podido.

PORQUÉ FRACASAS


Cuando eras un niño pequeño y estabas aprendiendo a caminar, sufriste muchas caídas. Cada vez que te caías, te levantabas y dabas unos pasos más, y volvías a caerte.
Ahora que ya eres adulto, probablemente no tengas a una persona que te aliente y te consuele. Llegar a adulto significa tener que convertirte en tu propio padre. Tú ejerces tu propio control y debes alentarte a seguir adelante y consolarte cuando sufres una caída.
Una caída no es fracasar.
En las vueltas de la vida intentamos a veces cosas donde el triunfo final no es tan seguro ni tan claro. Es ocasiones nos sentimos más inclinados a desalentarnos y a abandonar todo. El razonamiento consciente tiene que indicarnos hasta donde conviene seguir insistiendo y cuándo conviene abandonar.
Lo que tienes que hacer ineludiblemente es eliminar la palabra "fracaso" de tu vocabulario.
Si existe alguien que podemos llamar fracasado, es aquel que ha dejado de intentar. Eso no quiere decir que tengas que seguir intentando lo mismo toda tu vida.
Por cada de uno de aquellos que después de mil intentos consiguieron triunfar, existieron muchos más que después de mil intentos no llegaron a ninguna parte. No hay que abandonar después del primer intento fallido, pero tampoco hay que persistir eternamente en algo que no tiene posibilidades.
Como en todas las cosas, la razón es la que debe guiarte e indicarte la justa medida de cada cosa.

EL CÍRCULO DE INFLUENCIAS


Tus creencias dirigen tu vida. Si quieres tener la posibilidad de cambiar el rumbo de tu vida debes cambiar aquellas creencias que te impiden obtener lo que quieres. Tú mismo te impones trabas.
Para realizar algo tienes que tener la capacidad para hacerlo. Dicha capacidad te la darán el estudio y el entrenamiento. En otras palabras eres el capitán de tu propio destino.
Esto se consigue estudiando, realizando prácticas, entrenando, adquiriendo mayor experiencia. Va ocupando posiciones más importantes en la medida que su entrenamiento avanza. Pero tiene que haber una creencia previa en la posibilidad de hacer algo, para que ese algo pueda ser hecho. Esa creencia es la que te lleva a la acción.
Aunque tengas todas las condiciones para ser capitán, si no crees que puedas serlo estás incapacitado para siquiera comenzar el camino para llegar a esa meta. Cuando más estudias, más sabes. Cuanto más te entrenas, más diestro eres. La acción produce resultados.
Los resultados influyen en las creencias.
Este es el círculo de influencias que puede operar tanto a favor como en contra tuya. El éxito engendra el éxito.
Por lo tanto: analiza tus creencias, decide cuáles te convienen y cuáles no, y decide cuáles cambiar y cómo.

LA CONFIANZA EN SÍ MISMO


La confianza en sí mismo es un elemento crucial en el desempeño de la persona.
Es primordial la manera en que es criada la persona. Durante la infancia se sientan las bases de lo que será la persona adulta donde se fija el rumbo que luego es muy difícil de cambiar. El cambio puede darse, ya sea de manera fortuita o de manera deliberada.
A través de la lectura de libros y revistas, o por medio del cine y la televisión, la persona que pensaba carecer de capacidad o de posibilidades puede ver a otras en su misma situación realizar actividades o alcanzar objetivos que consideraba fuera de su alcance. Algo que se ignoraba provoca el cambio.
También se da la capacitación laboral: la persona se inicia como aprendiz y gradualmente, a lo largo del tiempo, va adquiriendo más responsabilidades y ascendiendo en la escala laboral.
Otra forma consiste en practicar representaciones mentales (o visualizaciones) de la tarea que se pretende realizar. Hechas comparaciones entre personas que practicaron este tipo de "ejercicios mentales" y otras que no lo hicieron, se encontró que las primeras eran más eficaces que las segundas.

EL EFECTO DE LA FE


La expresión "tener fe" significa una creencia total en algo, que no deja lugar a la duda, al contrario que el término "creer", el cual deja un margen abierto para la misma. No es lo mismo decir: "Creo que volverá", que decir "Tengo fe en que volverá".
Las creencias de cualquier tipo, tanto las religiosas como las que no lo son, han producido grandes beneficios a la humanidad, pero también han producido grandes perjuicios, incluso guerras.
"La fe mueve montañas". En el aspecto personal, y en particular en lo que se refiere a la superación personal, la fe es uno de los temas más importantes a considerar. Las creencias pueden ser tanto positivas, las que nos alientan a la acción, como negativas.
La creencia más importante es la fe en uno mismo. Una persona de capacidades mediocres puede triunfar si cuenta con fe en sí misma o confianza.
Se puede confundir con la autoestima. La confianza en sí mismo es algo más básico y limitado que la autoestima. Se refiere a la creencia que tienes con respecto a tu capacidad para hacer algo en particular. La autoestima significa algo más general, referido a la opinión que en general tienes de ti mismo.
La fe en si mismo puede provenir de el medio ambiente "entorno" (los padres, los maestros, los amigos) que son sumamente influyentes en la confianza en sí misma que esa persona experimente cuando sea adulta.

EL PAPEL DE LAS CREENCIAS


Cuando analizamos la conducta de una persona, son varios los factores que podemos ver como influyentes en ella. Se refieren al cuerpo, a la mente y al espíritu. Lo físico y lo espiritual determinan la conducta del hombre.
El factor mental más importante en la conducta de la persona son sus creencias. Cuando se habla de creencias: la religión y creencias que orientan su vida.
Nadie puede vivir sin creencias. La historia de la humanidad es la historia de sus creencias.
"La fe" es aquello en lo que uno cree, en la religión y las convicciónes que orientación la vida y que influyen en lo que hacemos. Tener fe significa, sencillamente, creer en algo.
Cuando se trata de estudiar los efectos curativos de las drogas, es de norma hacer estudios comparativos con grupos de personas. A un grupo se le suministra la droga en experimentación y a otro grupo no se le administra ningún tipo de tratamiento. En ocasiones se añade un tercer grupo al que se le suministra algo que se le dice que es el medicamento en estudio pero en realidad es una sustancia innocua (sin efectos), conocida como "placebo". En estos casos se observa en el grupo que recibió el placebo mayor número de curaciones que en el grupo que no recibió ninguna sustancia, curaciones que solamente pueden atribuirse a la fe en el poder curativo del placebo.

REPITE TUS ÉXITOS


Tu conducta depende principalmente de tu modelo del mundo, es decir, de lo que pienses que es el mundo y de cómo hay que actuar en él.
Tu estado general se compone de tu estado mental y tu estado físico. Tu estado mental determina si puedes disponer de todos tus recursos o no. No todos somos iguales y no disponemos de los mismos recursos.
No cualquier persona puede hacer cualquier cosa, no es cierto que "Lo que puedes concebir y creer, lo puedes realizar."
Es cierto que muchas veces las personas no alcanzan todo lo que podrían debido a sus erróneas creencias que las limitan en sus posibilidades. Desperdician sus esfuerzos y, lo que es peor, sufren desilusiones.
Cada uno debe saber lo que está a su alcance hacer con los recursos de que dispone. Los individuos que triunfan se fijan los objetivos que realmente pueden alcanzar. Su triunfo es personal y no es determinado por la opinión de los demás.
Para disponer de todos los recursos que realmente tienes a tu disposición, lo que debes hacer es recordar aquella vez que alcanzaste el éxito en algo que intentaste. Toma nota del estado en que te encontrabas en aquella oportunidad, en todos los aspectos mentales y físicos, y busca la manera de reproducir ese estado para así poder repetir el éxito que tuviste aquella vez.

ENFOCAR EL PENSAMIENTO


Lo que pienses del mundo, de cómo hay que actuar en él, y de las posibilidades que te brinda, determinará cuáles son los objetivos que te propondrás en tu vida y qué acciones tomarás para alcanzarlos.
La manera en que ocupes tu pensamiento influirá en la posibilidad de alcanzar esos objetivos. Debes enfocar tu pensamiento en lo que deseas que ocurra.
No se trata de que las personas se lancen a la aventura sin pensar en cuáles serán las consecuencias.
Una de las cosas que más cuesta al ser humano en su camino hacia la superación es entender y poner en práctica la doctrina del justo medio que consiste en evitar todo tipo de exceso, toda clase de exageración. O somos demasiado optimistas, o demasiado pesimistas, ninguna de las dos cosas es buena.
Tú puedes cambiar siempre y cuando adoptes la actitud correcta: ni un "pensamiento positivo" a ultranza que ve todo de color rosa, ni un pesimismo exagerado que lo ve todo de color negro.
El principio fundamental que debes entender es que si quieres cambiar las condiciones en que te encuentras, ya sea tu estado de ánimo, tu situación económica, o cualquier otro aspecto de los tantos que se pueden elegir para mejorar, lo primero que debes cambiar es tu conducta. Para cambiar tu conducta, lo primero que debes cambiar es tu actitud, la manera con que enfrentas las cosas.

TU CONCEPTO DEL MUNDO


Tu estado, tanto mental como físico, es lo que te puede llevar o no a la acción, condición indispensable para el éxito. El éxito se entiende como el logro de los objetivos.
Tus objetivos se consiguen con la acción.
Una vez decidido a la acción, resta por determinar qué tipo de acción emprenderás influenciado por la sociedad humana en la cual vives y por las conductas aceptadas o usuales en dicha sociedad.
Todas las sociedades del planeta no se encuentran en el mismo estado de desarrollo.
Dependiendo de dónde vivas e incluso de la clase social a la que pertenezcas, será distinto tu concepto del mundo y distintas las creencias que influirán en la conducta que adoptes para lograr tu objetivo.
En toda sociedad, en toda clase social, hay ganadores y perdedores. Tus oportunidades de estar en uno u en otro bando dependerán también de tu concepto personal de lo que es el mundo. Si piensas que el mundo es un lugar donde el esfuerzo es recompensado, y donde el que se esfuerza a la larga triunfa, estás más cerca de conseguir lo que quieres.
Lo real es que nada se consigue sin esfuerzo.

TUS POSIBILIDADES DE ÉXITO


Las acciones que estás en condiciones de llevar a cabo están condicionadas por el estado en que te encuentras. Dependen del estado físico y mental con que encares cada actividad.
Cuando te dispongas a realizar una actividad de cierta complejidad en la que no tengas experiencia previa o que te exija más de lo normal, es muy importante que lo hagas con un estado de ánimo positivo y optimista. De esta manera te aseguras las mejores posibilidades de terminar la actividad con éxito.
Esto lo han llamado el "pensamiento positivo", donde uno puede conseguir triunfar en cualquier cosa que intente. Este tipo de razonamiento ha sido usado para justificar más de una creencia sin fundamentos en la realidad.
La realidad es que cada uno de nosotros posee más recursos de los que cree, sin querer decir con ello que uno puede tener éxito en cualquier cosa que se le ocurra emprender. Un recurso es cualquier cosa, material o no, que sea necesaria para llevar a cabo una actividad.
Cuando pienso que no tengo la energía física para realizar algo, por más de que efectivamente la tenga, es como si no la tuviera. Esta es una actitud negativa o pesimista, y la tarea no llegará a buen fin no porque me falte la energía sino porque pienso que me falta. Lo mismo se aplica a otros tipos de recurso como, por ejemplo, la inteligencia, la habilidad social, etc.
Cuando piensas positivamente acerca de las posibilidades de efectuar una determinada tarea, te estás permitiendo a ti mismo usar todos los recursos de que dispones, y por lo tanto estás realmente aumentando las posibilidades de tener éxito. Si emprendes la tarea vacilante y dudoso, no estás controlando todos tus recursos y por lo tanto son menores las posibilidades de éxito.

LO QUE TE OCURRE


Había una vez un niño con muy mal carácter.

Su padre le dió una bolsa de clavos y le dijo
que clavara uno en la cerca del jardín cada vez
que él perdiera la paciencia y se disputara con alguien.

El primer día clavó 37. Pero con el transcurso de
las semanas, aprendió a controlarse y el número de
clavos incrustados en la cerca disminuyó día tras día:
Había descubierto que era más fácil controlarse que
plantar clavos en la barrera.

Semanas después fue a ver a su padre y le dijo que
durante ese día no había plantado ningún clavo. Su
padre le dijo entonces que quitara un clavo de la
cerca por cada día que no perdiera la paciencia.

Los días pasaron y finalmente el niño pudo decirle
a su padre que había removido todos los clavos. El padre
condujo a su hijo a la cerca y le dijo:

"Hijo mío, te has comportado bien, pero mira todos
los huecos que hay en la cerca. Ella no será jamás como
antes. Cuando te peleas con alguien y le dices algo
que hiere o maltrata, le causas una herida como ésta."

"Tú puedes clavar un cuchillo en un hombre y después
retirarlo, pero quedará siempre una herida. Sin importar
cuantas veces te disculpes, la cicatriz permanecerá."

Una herida verbal hace tanto daño como una herida
física.

Los amigos son joyas escasas, te hacen sonreír y
te animan. Están listos para escucharte cuando lo
necesitas, te sostienen y te abren el corazón.

Muéstrale a tus amigos cuanto los amas. Envía este
mensaje a todos los que consideres amigos tuyos, incluso
si eso significa reenviar este mensaje al que te lo mandó.

Si el mensaje regresa a ti, entonces sabrás que tienes un
círculo de amigos.

"Uno no vive de lo que come, sino solamente de lo
que digiere. Principio tan cierto para el cuerpo, como
para el espíritu."

- Benjamín Franklin

Humor VIDA REAL


MATEMÁTICAS DE LA PAREJA

Hombre inteligente + Mujer inteligente
ROMANCE

Hombre inteligente + Mujer tonta
AVENTURA

Hombre tonto + Mujer inteligente
MATRIMONIO

Hombre tonto + Mujer tonta
EMBARAZO


ARITMÉTICA DE OFICINA

Jefe inteligente + Empleado inteligente
BENEFICIO

Jefe inteligente + Empleado tonto
PRODUCCIÓN

Jefe tonto + Empleado inteligente
ASCENSO

Jefe tonto + Empleado tonto
HORAS EXTRA


ALGORITMO DE LAS COMPRAS

Un hombre pagará $283 por un objeto de $183, que necesita.
Una mujer pagará $183 por un objeto de $283, que no necesita

ECUACIONES Y ESTADÍSTICAS GENERALES

Una mujer se preocupa por el futuro
... hasta que encuentra marido.

Un hombre nunca se preocupa por el futuro
... hasta que encuentra mujer.

Un triunfador es... un hombre que gana más dinero
de lo que puede gastar su mujer.

Una triunfadora es
... la mujer que encuentra a ese hombre.

ECUACIONES DE LA FELICIDAD

Para ser feliz con un hombre tienes que entenderle mucho
y quererle un poquito.

Para ser feliz con una mujer, tienes que quererla una barbaridad
y no intentar entenderla.

PARADOJA DE LA LONGEVIDAD

Los hombres casados viven más que los solteros,
pero están mucho más dispuestos a morir.

DINÁMICA DE LOS CAMBIOS

Una mujer se casa con un hombre esperando que cambie,
pero no lo hace.

Un hombre se casa con una mujer esperando que no cambie,
...pero sí lo hace!!

TÉCNICAS DE DISCUSIÓN

Una mujer SIEMPRE tiene la última palabra en una discusión.
Cualquier cosa que el hombre diga después de eso es el comienzo de una
NUEVA DISCUSIÓN

PRINCIPIO DE ACCIÓN Y REACCIÓN APLICABLE A LO DE:
“¿CUÁNDO TE VAS A CASAR?"

Mis tías solían acercarse a mí en las bodas,
dándome golpecitos en las costillas y diciendo:
”¿Serás tú el siguiente?..."

Dejaron de hacerlo cuando yo empecé a hacer lo mismo...
en los funerales!!!

Humor SPAGHUETTIS


Un abogado mantiene un romance con su secretaria.

Al poco tiempo, ésta queda embarazada y el abogado, que no quiere que
su esposa se entere, le da a la secretaria una buena suma de dinero
y le pide que se vaya a parir a Italia.
Ésta pregunta: "¿Y como voy a hacerte saber cuando nazca el bebé?"

El abogado responde: "Para que mi mujer no se entere, tan sólo
Envíame una postal y escribe por detrás: "Spaghetti". Y no te
preocupes de más, que yo me encargaré de todos los gastos."

Pasan los meses y una mañana la esposa del abogado lo llama al
bufete,algo exaltada: "Querido, acabo de recibir el correo y hay
una postal muy extraña de Italia.

La verdad, no entiendo qué significa."

El abogado, tratando de ocultar sus nervios, contesta:
"Espera a que llegue a casa, a ver si yo entiendo..."
Cuando el hombre llega a casa y lee la postal, cae al suelo
Fulminado por un infarto.

Llega una ambulancia y se lo lleva.
Ya en el hospital, el jefe de cardiología se queda consolando a
La esposa y le pregunta cuál ha sido el evento que precipitó tan
masivo ataque cardíaco.
Entonces la esposa saca la postal y se la muestra diciéndole:

"No me explico, doctor; él solamente leyó esta postal. Vea
usted mismo lo que trae escrito."
"Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti, Spaghetti. Tres con salchicha y albóndigas y dos con almejas. "

AMOR EN LA LATA DE LECHE


Dos hermanitos en puros harapos, uno de cinco años y el otro de diez, iban
pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina.
Estaban hambrientos: "vayan a trabajar y no molesten", se oía detrás de la
puerta; "aquí no hay nada, pordioseros...", decía otro...Las múltiples
tentativas frustradas entristecían a los niños...

Por fin, una señora muy atenta les dijo: "Voy a ver si tengo algo para
ustedes...¡Pobrecitos!“ Y volvió con una lata de leche.
¡Que fiesta! Ambos se sentaron en la acera. El más pequeño le dijo al de
diez años: "tú eres el mayor, toma primero...y lo miraba con sus dientes
blancos, con la boca medio abierta, relamiéndose".
.
Yo contemplaba la escena entre sorprendido y consternado...
¡Si vieran al mayor mirando de reojo al pequeñito...!
Se llevaba la lata a la boca y, haciendo de cuenta que bebía, apretaba los
labios fuertemente para que no le entrara ni una gota de leche.
Después, extendiéndole la lata, decía al hermano:"Ahora es tu turno. Sólo un
poquito."

Y el hermanito, dando un trago exclamaba: "¡Está sabrosa!" "Ahora yo", decía
el mayor. Y llevándose a la boca la latita, ya medio vacía, no bebía nada.
"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú", "Ahora yo"...
Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menorcito, de cabello
ondulado, barrigoncito, con la camisa afuera, se tomó toda la leche... él
solito.
Esos "ahora tú", "ahora yo" me llenaron los ojos de lágrimas...

Y entonces, sucedió algo que me pareció aún mas extraordinario. El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la lata vacía de leche.
Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de
alegría. Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas
extraordinarias sin darles la mayor importancia.

De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: "Quien da es más feliz que quien recibe."Es así como debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos."
¿Como podrías hoy encontrar un poco de esta "felicidad" , sino haciendo que la vida de alguien sea mejor"?
¡Pues adelante, levántate y haz lo que sea necesario!

Cerca de nosotros puede haber un amigo que “tiene hambre” que desea “tomar” un poco de esa “leche” de la vida verdadera, es decir, un poco de nuestra vida, de nuestro tiempo, necesita de nuestro hombro, de nuestra compañía, de nuestro consuelo y, quizá aún más...

BONSAI


ARMONÍA entre la Naturaleza, el Hombre y el Universo

“El buen proceder consiste en ser sinceros en todo y adecuar nuestra alma con la voluntad universal, ésto es, hacer a los otros aquello que deseamos que nos hagan.”

“El hombre de bien exige todo de sí mismo; el hombre mediocre espera todo de los otros."

“La mayor gloria no es permanecer de pie, sino levantarse cada vez que uno cae."

"Solo los grandes sabios y los grandes ignorantes son inmutables."

“Las hierbas dañinas no matan la buena simiente, pero sí la negligencia del campesino.”

“Adonde quiera que vayas, lleva al lado tu corazón”

"Transporta un puñado de tierra todos los días, y haréis una montaña."

"No corregir nuestras faltas equivale a cometer nuevos errores."

"Escoge un trabajo que ames, y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida.“

“No te creas tan grande como para pensar y ver a los demás por debajo de ti.”

“Aquel que estima más al oro que a la virtud necesariamente ha de perder ambos.”

TIEMPO PARA RENOVARSE


¿Ha pensado usted en la importancia de "regresar" para renovarse?
Si después de cada acción ejecutada, de cada tramo del camino, nos detuviéramos y rindiéramos cuenta del viaje, nos podríamos percatar de que hemos cometido algunas equivocaciones, que nos duelen mucho, y que son los costos que tenemos que pagar por las malas decisiones.
Al igual que el explorador consulta frecuentemente una brújula, establece la ruta en el mapa y verifica constantemente su posición para poder llegar a su destino, un líder debe tener "súper-visión", y de manera certera seguir el hábito de consultar constantemente su brújula (que para él es su misión), y evaluar si las estrategias y acciones elegidas son las adecuadas. A nadie le gustaría hacer un largo recorrido para que al final llegara al lugar equivocado.
Desandar el camino, aun cuando el tiempo transcurrido es irrecuperable, resulta un proceso doloroso, pero es la única forma de aprender de nuestros errores. Si esto es tan duro, ¿por qué no creamos el hábito diario de detenernos? Por supuesto que esta acción, por sí sola, no nos asegura el éxito, pero sí nos permite ver si vamos por el buen camino.
No espere a que lo obliguen a retirarse del escenario; si nota que tiene agotamiento excesivo, síntoma muy importante de que el sistema de alarma de nuestro cuerpo está sonando y avisando que estamos muy propensos a cometer errores, ha llegado el momento de retirarse y recargar energías.
Vuelva para renovarse y recárguese emocionalmente; la vida requiere no sólo de recursos económicos, también del capital emocional para tener la vitalidad, el esfuerzo y el entusiasmo que exige toda realización digna y de calidad.
Recurra a lecturas inspiradoras y positivas que lo saquen del escenario y le permitan descansar. Escuche buena música, reflexione en la soledad, haga oración y acérquese a Dios; le dará seguridad y certeza para planear el futuro inmediato.
Recuerde que la seguridad económica no está en el dinero que poseamos, sino en nuestra capacidad de producir riqueza a través del pensamiento creativo y del esfuerzo constante. La seguridad debe estar en nosotros mismos.
Retirarse, renovarse y regresar debe ser un hábito permanente que asegura el camino correcto.

SIEMBRA ACCIONES POSITIVAS EN TU VIDA


"La Excelencia es el arte que se alcanza a través del entrenamiento y el hábito, nosotros somos lo que hacemos repetidamente... La Excelencia, entonces, no es un acto aislado sino un hábito"...
Todos los pueblos del mundo se identifican por una similitud en sus hábitos, con lo cual se conforman las costumbres que son la parte central de todas las culturas. Durante generaciones enteras a través de cientos de años hay costumbres que quedan por siempre en el inconsciente colectivo de los pueblos, hábitos que se heredan de padre a hijo desde tiempos inmemoriales. Son patrones de conducta que se realizan en forma no consciente y se hacen sin cuestionamiento alguno son hábitos que hemos aprendido durante muchas generaciones e inconscientemente les seguimos dando continuidad.
"La Excelencia es el arte que se alcanza a través del entrenamiento y el hábito, nosotros somos lo que hacemos repetidamente, la Excelencia entonces no es un acto aislado sino un hábito".
La Excelencia es una realidad en una empresa cuando sus líderes logran llevar la actitud de Excelencia al inconsciente de todos sus miembros. Cuando cada empleado está alerta a las necesidades del cliente, es cortés, servicial, atento; alerta a la acción en la búsqueda permanente de resultados, en fin, cuando en forma inconsciente lo hacen como parte de la cultura corporativa de Excelencia, es lo usual, lo normal, la forma de hacer las cosas en esa empresa.
Es necesario hacer un inventario de tales actitudes y sustituirlas por acciones positivas con tal perseverancia que se conviertan en hábitos, en nuestra forma natural de ser: sonreír, ser amable, positivo, etcétera, es el camino para cambiar en la vida y estar en el sendero de los triunfadores

EL TRIUNFO SE ALIMENTA DEL TRIUNFO


Es poco a poco como se alcanzan objetivos, es con la sabiduría y el consejo como se abre el camino al éxito y sobretodo, es con la motivación con la que se debe llegar al triunfo, habiendo facilitado el camino a otros y deseando que también lleguen a la victoria.
El más importante de todos los motivadores es el triunfo, y el triunfo se alimenta de triunfo. Para poder hacer un campeón lo más importante es hacerlo adicto al éxito.
Si usted ha tenido éxito en alguna actividad de su vida y ha saboreado lo que sintió en ese momento, ¿le gustaría volver a sentirlo?.
Ponga objetivos alcanzables y cuando se logren, por favor, entregue reconocimientos abundantes. Esto los va a estimular para que logren un objetivo superior.

FONDO O FORMA: ¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE?


Es común en los funerales escuchar en relación con el difunto: "Yo en el fondo lo quería mucho pero nunca se lo demostré"... Pues, en vida, hermano, en vida.
Mucha gente dice: "Yo soy una persona muy capaz pero nadie lo sabe". La calidad de nuestras acciones ponen de manifiesto nuestra calidad.
Lo que necesita el mundo no son seres que tengan apariencia de capaces sino personas con realizaciones, que con hechos reales aporte en la construcción de un mundo mejor.
Si usted en el fondo ama a su pareja, le pregunto: ¿Cómo se lo demuestra? Si ama a su trabajo, ¿cómo lo evidencia en la práctica? Si en el fondo le duele la pobreza de los demás, ¿qué acciones concretas realiza por ellos? Si usted en el fondo cree en la honestidad, ¿cómo lo manifiesta? Si le angustian los niños abandonados, ¿qué hace por ellos?
Seguramente usted en el fondo desea tener éxito, mejorar su nivel económico, amar a su familia, tener mejores amigos, sobresalir en su medio social, pero la pregunta es ¿en qué forma se va a manifestar para lograrlo?
Hay que darle forma a todo aquello que deseamos lograr.
Si desea en el fondo un mañana mejor, déle forma a sus deseos y realice las acciones que lo llevarán a lograr lo que en el fondo desea.
Definitivamente, lo importante del fondo es la forma...

DIFERENCIA ENTRE FRACASO Y DERROTA


La gran diferencia entre fracaso y derrota es que el primer caso se acepta como una lección por asimilar, un pequeño paso más hacia la meta final. Los fracasos nos muestran el camino equivocado, que una vez reconocido no volveremos a recorrer.
En cambio, la derrota es la decisión de no volverlo a intentar, claudicar ante los obstáculos, renunciar a la posibilidad de convertir el fracaso en éxito. Somos vencidos sólo cuando nos estimamos derrotados.
Los obstáculos en el camino de los débiles se convierten en escalones en el sendero de los triunfadores. Los triunfadores tienen la visión del objetivo que desean lograr.
Si tú ya definiste y decidiste qué es lo que deseas en la vida y día a día alimentas tu determinación para lograrlo, difícilmente te podrán detener.
Cada falla, cada fracaso lo convertimos entonces en viento a favor, asimilando la lección, incrementando nuestra experiencia y fortaleciendo nuestra determinación en lograr nuestros propósitos.

EL OBSTÁCULO EN EL CAMINO


Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Entonces, se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda roca.

Algunos de los comerciantes simplemente le dieron una vuelta.

Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces un campesino vino. Al aproximarse a la roca, el campesino trato de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró.

Mientras recogía su carga notó una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron. Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno.
¡Mira cada obstáculo como algo que debe ser resuelto!
Detente... Tú Puedes Cambiar las Circunstancias
“No somos víctimas de las circunstancias, nosotros creamos nuestras propias circunstancias..."
Las crisis personales son extraordinarias oportunidades para crecer y esto es posible cuando reconocemos nuestro papel protagonista en dichos sucesos.
Por el contrario, la obstinación por “tener la razón” nos ciega.

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